De Ruta

De ruta por… la Toscana I (Pisa y Florencia)

Escrito por Javier Soriano

Suponemos que ya habréis leído el primer viaje a la Toscana de junior en el año 2010, hoy tirando de hemeroteca y después de revisar de nuevo toda la ruta os presentamos otro recorrido diseñado por la familia FlavorCook, correspondiente a las vacaciones de junio de 2015, haciendo hincapié en la zona vinícola del Chianti.

 

Día 0/1 – Barcelona/Livorno

El viaje lo hemos efectuado, como la primera vez, embarcando con el coche en Grimaldi Lines, la ida a Livorno y la vuelta desde Civitavecchia (Roma). Es la única manera de poder comprar aquello que os apetezca sin pensar en el sobrepeso de la vuelta, aunque se pierden 2 días en la navegación.
Si hace buen tiempo lo podéis dedicar a tomar el sol en la piscina, leer un libro, o simplemente descansar.

Fueron 12 días días de viaje, bastante intensos:

  • Salimos pasada la medianoche, 20 horas de travesía.
  • 1 noche en Pisa. La mañana del día siguiente para visitar la ciudad y por la tarde recorrido hasta Firenze.
  • 2 noches en Firenze. Un día para visitar la ciudad y al día siguiente recorrido hasta Panzano.
  • 3 noches en Panzano in Chianti. Dos días para visitar la región vinícola de Chianti, y a la mañana siguiente recorrido hasta Siena.
  • 2 noches en Siena. Un día para acabar la visita a Chianti, un día para visitar la ciudad y al día siguiente recorrido hasta el Monte Amiata.
  • 1 noche cerca del Monte Amiata (la mañana para visitar alrededores y por la tarde viajar hasta Civitavecchia.
  • Embarque y 24 horas de travesía hasta Barcelona. Llegada cerca de la medianoche.

Grimaldi Lines es una compañía naviera italiana de bandera de conveniencia griega, con tripulación italiana y griega, pero con la mayoría de currantes asiáticos. Del embarque y travesía, solo deciros que en la terminal de Grimaldi Lines no podréis aparcar para hacer el checking, no hay espacio asignado para turismos. Pero no importa, la nave (¡que palabra para nombrarla!) que viene de Tanger llega siempre con retraso y zarpa con retraso. Una vez paséis a la zona asignada para el embarque ya no podréis salir, aunque no os vais a aburrir: podréis ver en directo el registro de los turismos procedentes de Tánger y con un poco de suerte, cómo en nuestro caso, presenciar la aprensión de droga y la detención de sus ocupantes en vivo y en directo. Como decía, la nave es de pequeñas dimensiones comparada con la que hace la travesía de Roma (Civitavecchia), aunque ésta última tarda más por que hace escala en Puerto Torres (Cerdeña).

Advertencias sobre la nave:

  • Procurad la asignación de camarote en el centro del barco, aunque seáis 3 personas. El golfo de León juega malas pasadas y vientos superiores a fuerza 3 crean fuerte oleaje que, debido a las pequeñas dimensiones de la nave, pareces encontrarte en las montañas rusas.
  • El pasaje de Tánger toma por asalto los salones principales. Aunque podréis coger alguna silla de cubierta.
  • Os aconsejo que llevéis comida preparada de casa, no caigáis en la tentación de reservar las comidas de abordo.
  • Dos horas antes de la llegada os concentrarán en los salones y en cubierta con el equipaje, con la excusa de revisar la documentación, tiempo que aprovechan para preparar los camarotes para la vuelta.

Con relación a las reservas de hotel:

  • Es muy importante la posible reserva de aparcamiento. Aunque implique que el hotel se encuentre fuera del centro. Buscad conexiones en bus. En el interior de las poblaciones italianas es mejor no utilizar el coche, ya que el aparcamiento solo está permitido a sus habitantes, los foráneos deberán aparcar en zonas habilitadas, aparcamientos específicos de pago o arriesgarse a ser multado.
  • Llevad una copia de las reservas con los datos y condiciones, sobre todo para saber hasta que hora podéis hacer el checking, es posible que haya penalización por llegar tarde. Es muy importante notificar al hotel la hora de llegada.

Llegamos al Puerto de Livorno a las 21h. Por suerte los turismos son los primeros en desembarcar.

Sobre las 23:00h, Pisa. Estamos ya frente al B&B Il Toscano, Piazza Arcivescovado12, donde nos ha recibido Nicola, un joven emprendedor que hace 9 años abrió el Steak House de los bajos con el mismo nombre. Nos ofrece cenar: unas birras acompañan un buen antipasti y una tagliata completa, de postre tiramisú a compartir y, como no, café (un macchiato y dos ristrettos).

Aclaración:

  • En la carta italiana tienen unos platos en el apartado “antipasti” (entrantes) que según la zona se componen de embutidos, quesos, encurtidos o “bruschetta” (pequeñas rebanadas de pan con trozos de tomate aliñados con aceite y albahaca), o “crostino” pequeñas rebanadas de pan con patés de elaboración propia. De primeros: variedad de pastas o “risottos” (arroces). De segundos: carne o pescado cuyo acompañamiento o “contorno” pueden ser: patatas fritas, judías blancas, “funghi” (setas), etc.
  • En Italia gusta mucho el Funghi Porcini (Boletus edulis o Cep). Se guarda deshidratado, hidratándolo con agua para su consumo. Es una seta de olor fuerte y de gusto exquisito.
  • El pan toscano no lleva sal (pane sciocco) pero es sensacional.
  • Para los amantes de la cerveza con limón (clara) aquí la llaman panaché, birra con lemon-soda. Además de panaché, encontraréis aquí, como en otros lugares, palabras de origen francés en su vocabulario, como: toilette = aseo, buon appetito = buen provecho, …

Cerca, a tan solo unos metros, la maravillosa Piazza del Miracoli, declarada Patrimonio de la Humanidad. Justo en este mismo lugar se encuentra la famosa Torre Pendente (inclinada), del siglo XII, y cuya característica principal es la inclinación que surgió durante su construcción hasta llegar a sus 58,36 metros, debido a las características pantanosas del terreno. De hecho en la misma ciudad hay varias torres de iglesias con las mismas características. Para bajar la cena no hay nada mejor que dar una vuelta por ésta plaza, aprovechando la calma nocturna para hacer unas fotografías. A la 1h. de regreso al apartamento.

Día 2 – Pisa

Son las 8 de la mañana y la ciudad de Pisa hace ya un par de horas que ha visto el amanecer. Pisa, capital de la Toscana, bañada por las aguas del río Arno, celebró sus fiestas patronales hace solo dos días con la tradicional iluminación de sus edificios emblemáticos, algunos de ellos con velas, y un gran castillo de fuegos artificiales. Toda una gran fiesta que os aconsejamos.

Antes de seguir nuestra ruta en Il Toscano nos ofrecen un tradicional desayuno dulce y salado: corni (cruasanes), bizcochos, mermeladas caseras, zumos, embutidos, quesos, huevos revueltos… café y macchiatto, ¿Nos quedamos?

Hemos de seguir camino. Ya con el estómago lleno nos dirigimos a la Piazza dei Miracoli con su: Duomo (Catedral), Campanile (Torre inclinada), Battisterio y Campo Santo (Cementerio). Todo ello circundado por las murallas que rodean en parte la ciudad. Es una escena incomparable, a pesar de la gran cantidad de gente que como nosotros intenta inmortalizar el momento con la cámara. Había una multitud de chinos en posiciones gimnásticas para hacerse una selfie.

 

Después de comprar recuerdos en los tenderetes de la Piazza Arcivescovado y dulces en la Pasteleria-Bar Duomo proseguimos por la Vía Santa Maria hasta el Lungarno, un precioso paseo a orillas del rio Arno. Casi a la mitad del recorrido a dos travesías a mano izquierda podréis ver una de las joyas de Siena: la Piazza dei Cavalieri – antiguo centro de la ciudad medieval y la más importante después de la Piazza dei Miracoli – con la Chiesa di Santo Stefano, el Palazzo dell’Orologio, el Palazzo della Carovana y frente a él la estatua del granduca Cosimo I. Antes de llegar a Lugarno pudimos visitar la pequeña Parrocchia di Sant Nicola cuyo campanario también está inclinado. En esta misma calle encontramos el Ristoro La Bottega del Parco donde comer productos gourmet italianos y una exquisita porchetta.

El programa no nos permite mucho más, es necesario salir hasta nuestra próxima destinación: Pistoia. Todos los recorridos los hemos hecho por carretera o autovía, la razón: el contacto directo con la campiña Toscana. Es una manera de comprobar como se conduce en Italia!!. No temáis no es mucho peor que en otras partes. Al llegar a Pistoia nos dirigimos hasta el pueblo de Spedalletto. Un puerto de montaña nos separaba de el Lago Lo Specchio: un restaurante a los pies de la montaña y del lago (artificial) del mismo nombre. Habíamos leído unas reseñas y visto fotografías de la zona, y decidimos pasar a comer. Nos recibió una lluvia intermitente que agradecimos dadas las temperaturas del día anterior. El lugar encantador, con un lago artificial donde se practica la pesca. Al ser una hora avanzada no había nadie, preguntamos si podíamos comer y nos invitaron a pasar al comedor.

Aquí abrimos un paréntesis:

  • Las horas de las comidas en Italia son europeas. Desayunos de 7 a 9 horas, almuerzos de 12 a 15 horas y cenas de 19 a 21 horas. Aunque atienden a las personas que entran rozando la hora de fin de servicio.

Buena comida y muy buen servicio, acompañados de un gran silencio solo roto por el repiquetear de la lluvia que comienzan a caer. Todo excepcional salvo un pequeño detalle: no pudimos pagar con tarjeta, no tienen cobertura.

Advertencia importante:

  • Podéis pagar todos vuestros gastos con tarjeta, aunque para los pequeños gastos o imprevistos es conveniente llevar metálico. Ni se os ocurra utilizar un cajero para obtener metálico, los gastos son excesivos. El máximo permitido por operación es de 250€ y los gastos ascienden a 11,50€.

En marcha hacia Firenze (Florencia), es preciso llegar antes de las 20h. al Relais La Corte di Cloris, en la zona norte de la ciudad. Un régio palacete con grandes habitaciones de techos altos, paredes tapizadas, baño excepcional y jardín romántico, parece la mansión de los reyes jejejeejeje. En las mesas dispuestas en el jardín se puede tomar la prima colazione (desayuno) o cualquiera de los productos dispuestos en la recepción. Personal atento y servicial.

Observación:

  • Nuestro criterio en la búsqueda de hotel prioriza: lugares tranquilos, bien comunicados y con aparcamiento. La Corte de Cloris tiene aparcamiento subterráneo privado a una manzana de éste.

Como hoy hemos comido muy bien, vamos a hacer una cena ligera. Será necesario ir a la búsqueda de un súper para comprar algo de fruta y yogures, cerca saliendo a mano derecha, en la misma calle hay uno. Nosotros fuimos un poco más lejos a un Coop.

Día 3 – Firenze

Hoy nos hemos levantado sobre las 8 de la mañana para empezar el día temprano ya que es el único que destinaremos completo para disfrutar de Firenze. Después de un buen desayuno, hoy en la planta baja, mañana lo haremos en el jardín, descubrimos que a una manzana (cerca del aparcamiento del hotel) se encuentra la parada del bus que mediante un transbordo a otro eléctrico, con la ayuda de una señora muy amable que se ofreció a hacernos de guía, nos lleva cerca de la Piazza del Duomo. Aquí hemos visitado el conjunto monumental: la Catedral de Santa Maria dei Fiore, el Campanile (Campanario) adosado y enfrente el Battisterio que estaba en obras.

Información:
El billete de autobús que es válido durante 90 minutos vale 1,20€, y se compra en estancos o quioscos autorizados. Nosotros lo compramos en un bar- estanco de la zona. A partir de la cancelación en la máquina, no es necesario volverlo a cancelar al hacer transbordo.

Seguimos en dirección al Ponte Vecchio por la Via dei Calziuoli donde entramos en una tienda de productos bordados que era una gozada ya que en segundos añadían tu nombre a cualquier pieza expuesta, supongo que también las habrá en otras ciudades. Llegamos a la Piazza della Repubblica, el centro de la ciudad vieja desde la época romana, con un imponente arco y el monumento alegórico, en ella hay un gran carrusel que hace las delicias de niños y mayores. Cerca antiguos palacios e iglesias nos llevan hasta la Piazza della Segnoria donde encontramos el Palazzo Vecchio (Ayuntamiento), en cuya puerta se podía admirar el David de Michelangelo y hoy podemos ver una réplica. El original bastante deteriorado se encuentra en la Galleria dell’Accademia. En el lado izquierdo del Palazzo Vecchio está la Fontana del Nettuno y a su derecha vemos la Loggia dei Lanzi cogida al asalto por turistas intentando fotografiar las esculturas que la componen.

En nuestro recorrido hasta el Ponte Vecchio nos acercamos a la Loggia del Mercato Nuovo donde se encuentra la Fontana del Porcellino (cerdito), aunque el famoso porcellino (una copia) es un cinghiale (jabalí). Siguiendo la tradición la “mamma” tocó su hocico con el fin de volver a Firenze, e hizo puntería con la moneda, mientras pedía un deseo, y ésta cayó dentro de la reja en el agua. Lo de si se cumple el deseo ya os lo contaremos. Mientras, si algún día vais a Firenze podéis probarlo solo cuesta una moneda.

Como hace bastante calor decidimos tomar unos helados artesanos para refrescarnos. Llegamos al Ponte Vecchio, es curioso ver una serie de casas a ambos lados cuyos bajos los ocupan tiendas, la mayoría joyerías. Visto desde el paseo del río es impresionante. Al comienzo del lado sur se encuentra el Corridorio Vasariano y más allá la Galleria degli Uffizi. Después el Ponte alle Grazie y detrás en la orilla opuesta la Porta San Niccolo.

 

Arrecia el calor y tras la consabida sesión de fotos nos dedicamos a buscar un lugar fresco para comer, no sin antes acercarnos al Palazzo Pitti. Hoy por fin comeremos en horario europeo!! A las 12:30h. en el Ristorante La Gallería Il vino dei Guelfi, en unas galerías cubiertas por donde pasa una ligera brisa que nos reconforta del bochorno. Aquí hemos descubierto cómo se llama la clara (cerveza y limonada): panaché (birra y lemon-soda).

Hace mucho calor y después de un pequeño recorrido regresamos al hotel. Después de una ducha reconfortante nada mejor que tomar unas bebidas en el jardín. Mientras los seniors descansan junior vuelve andando al centro.

Cambio de última hora, hoy cenaremos en la Trattoria Masó. Ésta trattoria, ya conocida en la anterior visita, se encuentra en la zona de aparcamiento prohibido a foráneos, con vallas y disco de prohibición. Pero no hay como ser cliente y aparcar sin problemas. Tomamos, regado con un Chianti Clásico, un antipasti acompañado de unos panecillos de masa de pizza fritos y unas pizzas que no nos pudimos terminar, por lo que nos prepararon un take away. Acabamos tomando café y limoncello. Según aseguran los entendidos Florenzia no es el mejor lugar para tomar pizza, es preferible hacerlo en Nápoles noble cuna de éste típico plato italiano.

Firenze es como un pozo sin fondo, en dos viajes junior no ha tenido tiempo suficiente para llegar a él. Será en otro viaje. En la siguiente reseña hablaremos de la región vinícola de Chianti y las poblaciones que la forman.

Sobre el autor

Javier Soriano

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