Viajes

Descubriendo… Lisboa (I)

Escrito por Xavi Soriano

Por diversas circunstancias las vacaciones del 2012 las hice solo. No tenía una idea concreta, así que me dispuse a buscar opciones por internet. Objetivo: encontrar un destino económico. Barajando posibles ciudades, quedaron dos: Roma o Lisboa. Al disponer de pocos días y tener un presupuesto muy ajustado, me decidí por Lisboa.

Los días pasan lentamente pero, por fin ha llegado el día de partir. Terminal 1 del Aeropuerto de Barcelona. Mi compañero de viaje, el móvil, donde tomaré notas para la web.

Mostrador de facturación de la compañía TAP, sin problemas. Ya en el control de acceso, un joven, al parecer ruso y con un inglés básico, no se aclara con la empleada. Ella solo habla español, y segundos más tarde, me veo intentando explicar al ruso que ha de facturar el equipaje antes de pasar el control. Quizás vió tanta cola en facturación que quiso ganar tiempo… Diría que también llevaba alguna cerveza de más.

Zona C según la pantalla informativa. Como en toda la terminal te abruman con tanta tienda y restaurante. Como tengo tiempo aprovecho para tomar un Drunch, algo así como merienda-cena. Lo mismo que el brunch pero por la tarde, jejejeje. Qué tal unos pinchos en el Lizarran? Mientras tomo notas informan que el embarque se efectuará en la puerta C72. Ohhhh, no es ninguna de los números de LOST. Os acordáis? 4 – 8 – 15 – 16 – 23 – 42. Menuda memoria la mía!!

Me esperan unas 2 horas de vuelo que aprovecharé para ordenar la información que dispongo de Lisboa. El tiempo en Lisboa parecido al de aquí. Os dejo, al parecer ya embarcamos!!

El primer contacto con el portugués ha sido un poco ininteligible jejejej. Es curioso, a pesar de ser un trayecto corto, al ser internacional la TAP nos han ofrecido un helado Hagen Dasz, café y agua,. Bueno el café ha venido con el pack porque no entendía a la azafata y yo le repetía hasta la saciedad que si, que si, … 😀

Ya en el aeropuerto de Lisboa, voy a recoger la maleta. Ha ido rápido ya que el vuelo iba casi vacío. Me dispongo a localizar la estación de autobuses, ya que al llegar a las 11 de la noche sólo funciona el autobús nocturno. En la búsqueda veo una M de Metro, en el stand de información turística me confirman que hay una estación de la línea roja de Metro y que, además, me lleva directa al hotel donde he de alojarme. En el hotel me indican que la estación de metro del aeropuerto se abrió apenas hace unos días.

Metro Lisboa

Metro Lisboa

Ya en el acceso, llega el momento de comprar los billetes. Como en la mayoría de ciudades europeas se aconseja adquirir una tarjeta-bono que suele ser más económica:

· Tarjeta ‘Viva Vagem’ – Esta tarjeta se puede adquirir en los terminales situados en las estaciones de metro. Es recargable con viajes individuales o bien para 24 horas, válida para toda la red de metro, autobuses urbanos de la compañía Carris y elevadores (ascensores urbanos o funiculares). La tarjeta vale 0,50€ y luego se recarga con 5€ para poder viajar durante 24 horas que empiezan a contar desde el primer uso.

· Tarjeta ‘7 colinas’ – Igual que la anterior pero esta se compra en las delegaciones de Correos o bien en los estancos.

· Tarjeta ‘Lisboa card’– Si vais a estar en Lisboa durante muchos días y tenéis la intención de visitar monumentos o museos puede que os sea útil ya que incluye el transporte y diferentes descuentos para las visitas. Para saber si os resulta interesante, recomiendo que echéis un vistazo a: http://www.disfrutalisboa.com/lisboa-card . En mi opinión si la estancia es de pocos días no merece la pena.

TurimAlamedaLisboa

TurimAlamedaLisboa

Reanudo la crónica. Ya con mi Viva Vagem, la línea roja de metro me lleva hasta Alameda, donde conecta con la línea verde, aquí se encuentra el Turim Alameda Hotel (incluida una cuesta de propina para llegar hasta él). Situado en el 34 de la Av. Rovisco Pais. La zona residencial de la Alameda Dom Afonso Henriques es el lugar ideal si buscas una zona tranquila y llena de comercios. La gran avenida verde del Parque da Fonte Luminosa, cerca de 45 hectáreas, está coronada por la fuente luminosa que le da nombre.

En el hotel atienden en castellano, aunque no está de más chapurrear un poco de portugués para caer más simpático. Me instalan en la última planta, la séptima. ¿Porqué será que en la mayoría de hoteles a los clientes singles los alojan en la última planta?. Mejor, ya que desde esta planta las habitaciones tienen un balcón-terraza desde donde se observan unas excelentes vistas de Lisboa.

TripAdvisor informaba que éste hotel tenía problemas con la wifi, os puedo asegurar que ya está solventado. Cada planta del hotel tiene su router independiente para ofrecer buena cobertura y gratis. Hacía tiempo que no me alojaba en un hotel con buen acceso gratuito de internet. Ahora a descansar mañana empieza la ruta.

Día 1

Antes, sólo unas líneas para situaros en Lisboa. Es una ciudad de origen volcánico, en el estuario del río Tejo (Tajo) y, como Roma, sobre siete colinas, con unas calles tan empinadas que no permiten el paso de vehículos. Por ello utilizan, tranvías, funiculares y hasta un elevador. Dividida en barrios, los cinco más importantes son: Baixa, Chiado, Bairro Alto, Alfama y Belém.

Praca do Comercio (Lisboa)

Praca do Comercio (Lisboa)

Empiezo visitando la Baixa y lo hago utilizando la línea verde del metro hasta la estación de Baixa-Chiado. Las calles cercanas de la estación se encuentran entre el Bairro Alto y Baixa, ubicadas en pendiente. En esta zona, llamada Baixa Pombalina, se localizan las más conocidas marcas de ropa y los grandes almacenes. Bajo por la calle Nova do Almada, acercándome al estuario del Tajo hasta llegar a la Praça do Comércio donde se levanta la estatua ecuestre del rey de Portugal, José I. Esta es una de las plazas más importantes de la ciudad, y majestuosa entrada que utilizaban los embajadores desembarcando y accediendo a ella mediante unos escalones de mármol.

Después de un breve paseo por la plaza me adentró en la ciudad cruzando el imponente Arco do Triunfo, en el que actualmente se puede acceder a su mirador para ver una panorámica de 360º. Aquí empieza la Rua Augusta, calle principal del centro histórico que la une con la Praça Pedro IV, donde se encuentra el Teatro Nacional. La Rua Augusta es una vía peatonal que además de tiendas de ropa de grandes marcas internacionales, las hay de souvenirs y se encuentran las más famosas pastelerías y otros establecimientos de restauración para turistas despistados.

Praca Rossio

Praca Rossio

En la Praça Pedro IV, también conocida por Praça Rossio, se encuentra la estación de tren de Rossio donde tomar los trenes a Sintra, 45 minutos (2,15€). En Sintra podréis visitar entre otros lugares: la Quinta da Regaleira, el Palacio Nacional y el Castelo dos Mouros.

Sigo la ruta por Praça dos Restauradores que conmemora la liberación del país del dominio español, con un obelisco dedicado a los vencedores de la Guerra de Restauración entre 1640 y 1668, y Avenida Liberdade, una gran avenida arbolada hasta la Praça do Marqués de Pombal, artífice de la reconstrucción de la ciudad después del terremoto y posterior maremoto e incendio que la asoló en el año 1755.

Pero, primero una parada para descansar en la Praça Príncipe Real, ubicada en el Bairro Alto, por la empinada Rua Conceicao da Glória. Si disponéis de tiempo esta plaça es ideal para buscar una sombra, relajarse o bien para sumergirse en una buena lectura. Dispone también de un par de quioscos para tomar un refrigerio y de un bar más grande en su parte central. Aprovecho para visualizar las primeras fotografías tomadas.

Praca Principe Azul

Praca Principe Azul

Vuelvo a bajar por la misma calle y me acerco hasta la Pastelaria A Baiana, Av. da Liberdade 59, que ya había visto en la subida. Aquí tomo mi primer Pastéis de Nata (Pastel de crema) acompañado de una cerveza (todo por 2,60€). Ya sé que no es el mejor maridaje pero, debido al calor, la cerveza entraba muy bien. El Pastéis de Nata es uno de los postres más típicos de la cocina portuguesa, originario de Santa Maria de Bélem (siglo XIX).

Pasteis de Nata

Sigo bajando por la Av. da Liberdade, en la Calçada da Glória se encuentra el Elevador da Gloria, uno de los funiculares que llevan al Bairro Alto. Como antes había subido a pie, pensé que era el mejor momento para tomarlo. El precio del billete sencillo es de 1,75€ (gratis con ‘Viva Vagem’). Me deja justo al lado del Miradouro de Sao Pedro Alcántara. Un buen lugar para disfrutar de unas generosas vistas de Lisboa. El mirador se encuentra justo en la calle del mismo nombre y por la noche es frecuentado como punto de encuentro y algún que otro botellón.

Elevador da Gloria

Elevador da Gloria

Es la hora de la comida así que busco un buen sitio para comer, consulto la guía y me sugiere diversas opciones. Una de ellas … “A Gruta de Camôes” en el 55 de la Rua da Misericordia. Me recuerda a los típicos bares de los cascos antiguos de Barcelona o Madrid. Por fin pruebo el bacalao, gran aliado de la cocina lisboeta, en este caso un “Bacalhao com natas” (Bacalao con crema) acompañado de un buen vino de la casa y de postre una excelente tarta de naranjas (16,15 € con queijo, agua y vino).

Después de un buen ágape, nada mejor que un paseo por el Bairro Alto, y de retorno el funicular da Gloria para volver a la Av. Libertade.

Lo peor o mejor (como gustéis) que puede pasar, cuando uno está de vacaciones,es coincidir con época de rebajas. Así que, antes de coger el metro en Baixa Chiado, cayeron unos zapatos.

Ya en Baixa Chiado, en la Rúa Garrett, una rápida inmersión en la cocina tradicional portuguesa (preguntar a la mamma!!), “As grandes receitas das Famílias Portuguesas” de Filipa Vacondeus, en la Librería Bertrand. La más antigua del mundo, actualmente propiedad de la Casa del Libro (Editorial Planeta). Justo al lado del Café A Brasileira que acostumbraba frecuentar el gran poeta lisboeta Fernando Pessoa. “Lisboa, Lo que el turista debe ver“, es una guía de su ciudad natal que formaba parte de los textos que el poeta guardaba en un baúl, encontrado después de su muerte. Una descripción de su ciudad, para que el visitante pudiera sacar el mayor provecho de su estancia en ella.

Tomo el metro dirección Martim Moniz, allá mediante el tranvía 28 voy a recorrer la ciudad y su casco antiguo. Este tranvía no es una línea turística, pero todas las guias lo recomiendan ya que su itinerario recorre los lugares más significativos de Lisboa.

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Antes de la visita al Castelo de Sao Jorge hago una parada en la Iglesia de Gracia junto al Miradouro Sophia de Mello Breyner Andresen. Aquí disfruto de unas magníficas vistas mientras tomo un refrigerio en la terraza. Después la guinda del pastel, la visita al Castelo de Sao Jorge (7,5€ · abierto de 9h. a 21h.), que se hace muy agradable, si, como yo, coincidís con la puesta de sol, ya que entonces las vistas son inmejorables. Rubricadas por las composiciones musicales de Pedro Godinho, al que no dudo en comprarle un CD para llevar de recuerdo a casa.

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Como el recorrido del día fue bastante intenso, para bajar, de nuevo tomo el autobús 737 hasta la Praça da Figueira, y con el metro (M – Rossio) regreso al hotel.

Por la noche vuelvo a la Pl. Rossio para cenar. Me habían hablado de la Casa do Alentejo, en una calle cercana, en el 58 de la Rua das Portas de Santo Antão. En un edificio de estilo árabe, muy conocido, y en el que sirven platos de la región de Alentejo. En especial la Açorda Alentejana (sopa). La sopa, junto al bacalao, es el plato típico de Portugal. Hasta hay cadenas franquiciadas en toda Europa. Pero debido a la copiosa comida del mediodía, me decidí por la Pastelaria Suiça, bocadillo, agua, y a pasear. Atención, los precios de terraza duplican los del interior.

Praza do Comercio

Praza do Comercio

Nada mejor, para finalizar el día, que un paseo nocturno hasta la Praça do Comércio, os lo aconsejo.

En la segunda entrega visitaremos la Torre de Belém, el Cristo Rei en Cacilhas y Sintra.

Sobre el autor

Xavi Soriano

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