Llegada la temporada de los espigalls de col brotonera del Vallès siempre da gusto encender los fogones para cocinarlos. Los espigalls, son las inflorescencias inmaduras de los meses finales de la temporada de la col brotonera. Una especie local cuyo cultivo fue recuperado por el gran trabajo de la Fundació Terrassenca Sant Galderic y la Fundació Miquel Agustí. Actualmente tenéis diferentes productores locales que cultivan la col brotonera y que podéis consultar en la web de Terrassa Turisme. La receta que nos ocupa se puede decir que es de reaprovechamiento. Habitualmente la suelo hacer con las verduras e ingredientes sobrantes de otros platos. Sería un símil al pudding pero como plato principal y en este caso salado. Hoy os mostraré el paso a paso de cocción de todos los ingredientes y también la elaboración de la masa quebrada. Ya veréis que es una receta bien fácil de elaborar. ¿Vamos a ello? Ingredientes: Ingredientes para la masa quebrada: Preparación de la masa quebrada: Podemos preparar la masa con las manos o con la ayuda de un robot de cocina. Lo que os sea más fácil. En este caso la elaboré con el robot. Introducimos en el robot la harina, el agua y la sal. Mezclamos bien durante unos minutos a velocidad media. A continuación, incorporamos poco a poco la mantequilla cortada en trozos pequeños. Seguimos a velocidad media hasta que nos quede una masa lisa y moldeable. Hacemos una bola y la envolvemos con papel film. Reservamos aproximadamente durante 1 hora en la nevera para que coja consistencia. Vigilad que no se endurezca mucho. Si tenéis que usar la masa el día después, recordad que hay que sacarla de la nevera un tiempo antes para que pierda su dureza. Preparación: En un cazo grande con un buen chorro de AOVE disponemos los puerros limpios y cortados a trozos no muy grandes. Pochamos a fuego medio. Pasados unos minutos, añadimos la calabaza cortada a trozos y seguimos pochando. Finalmente incorporamos los espigalls cortados a trozos pequeños y seguimos unos minutos más la cocción para que queden bien integrados todos los ingredientes. Incorporamos un poco de agua, cubriendo las verduras. Y dejamos que hago chup chup hasta que veamos que han absorbido el agua y se encuentran en el punto justo de cocción para poder triturar con facilidad. Retiramos. Con la ayuda de un tenedor trituramos las verduras. No aconsejo usar la trituradora para evitar que quede una masa demasiado fina, personalmente me gusta encontrar los trozos de verdura en la quiche. En un bol batimos los huevos con un poco de sal. Incorporamos el mató y un poco de leche. Mezclamos bien. Añadimos las verduras. Y volvemos a mezclar bien para que se integren todos los ingredientes. Reservamos. Laminamos la masa quebrada con un rodillo. En un molde para quiche rociamos con esprai delmoldante y forramos con la masa quebrada. Con un tenedor pinchamos la masa para evitar que suba. En este caso, usé dos moldes de 20cm de diámetro para hacer un par de quiches más pequeñas, así que dividí la masa quebrada en dos porciones iguales. Horneamos, en el horno precalentado a 180 grados, durante unos 30 minutos. Siempre vigilando que no se nos queme la masa y que su interior quede bien cuajado. ¡Bon appétit!
Crema de calabaza y membrillo
Siguiendo con los frutos que nos ofrece la temporada siempre podemos encontrar sabrosas combinaciones a la hora de elaborar nuevas recetas. Este es el caso de la calabaza, rica en vitamina C y fuente de antioxidantes, y el membrillo, rico en pectina e indicado para controlar el colesterol. Habitualmente el membrillo lo usamos para elaborar la receta familiar de carne de membrillo pero también podéis elaborar unas sabrosas salchichas con membrillo o la deliciosa crema que os explico a continuación. ¡Es bien fácil de hacer! Ingredientes para 2 personas: 500 grs. de calabaza 1 membrillo 3 chalotas Agua AOVE Comino en polvo Sal y pimienta molida Preparación: Pelamos y quitamos el corazón del membrillo, y lo cortamos a trozos pequeños. Reservamos. Pelamos y troceamos la calabaza. Reservamos. Pelamos cortamos las chalotas. Reservamos En una olla con AOVE salteamos las chalotas hasta que se empiecen a dorar. Es el momento de añadir la calabaza y el membrillo, y dejamos que se pochen bien. Salpimentamos y espolvoreamos con el comino. Pasados unos 10 minutos incorporamos el agua hasta cubrir bien todas las verduras. Cocinamos a fuego medio hasta que las verduras estén blandas. Tened en cuenta que el membrillo tarda un poco más en cocinarse. Retiramos del fuego y con la ayuda de una batidora de mano trituramos bien hasta que nos quede una textura cremosa. Para la presentación podemos decorar con berenjena salteada, sésamo y esferas de aceite de oliva virgen extra.
Calçots rebozados
En plena temporada de calçots muchas son las recetas que se pueden elaborar con esta preciada verdura, cuya temporada va desde finales de octubre hasta finales del mes de marzo. Para elaborar esta receta hemos recurrido a los calçots provenientes de uno de los principales puntos productores. Nos referimos a la localidad de Valls (Tarragona) donde se cultiva el calçot certificado con Denominación de Origen Protegida. Ingredientes: 12 calçots 200 gr. harina 1 huevo 1/2 cerveza muy fría sal pimienta Preparación: Limpiamos bien los calçots para quitar el exceso de tierra. Cortamos la parte verde y los pelamos quitando la primera capa. Los lavamos y secamos bien. Incorporamos los calçots en una bandeja con papel sulfurizado y los horneamos durante unos 10-15 minutos. Retiramos y los cortamos a trozos. Preparamos el rebozado en un bol donde batimos el huevo y posteriormente añadimos la harina. Mezclamos bien. Es el momento de incorporar la cerveza poco a poco. Vamos removiendo para que se vaya integrando con el resto de ingredientes y no se hagan grumos de harina. Salpimentamos al gusto y seguimos removiendo. El aspecto final tiene que quedar un poco cremoso. En una sartén con AOVE freímos los calçots previamente bien rebozados con la preparación anterior. Retiramos y los dejamos reposar en un plato con papel de cocina para que se absorba el aceite sobrante. Y ya los podemos servir y acompañar con una rica salsa de calçots.
Judías verdes con huevo, piñones tostados y vinagreta de melocotón
El melocotón es sin duda la fruta de temporada por excelencia, y es también muy versátil en la cocina. Desde su consumo directo pasando por mermeladas, postres, guisados,… y en esta ocasión como ingrediente principal en una vinagreta para elaborar una ensalada bien sabrosa y refrescante. Desde hace años en la familia somos adictos a los melocotones del Ordal @olivellafontclara que los podéis encontrar durante todos los fines de semana de junio, julio y agosto (de 9 a 14 h) en el mercado de la pl. Subirats de St Pau d’Ordal (Barcelona). Ingredientes: Judía verde redonda Melocotón del Ordal Huevo Vinagre de manzana AOVE Sal Preparación: Esta receta es bien sencilla sólo tenemos que hervir la judía verde en una olla con agua y sal hasta que nos quede ‘al dente’, retiramos y reservamos en un bol con agua muy fría. De este modo cortaremos la cocción y mantendremos su color verde intenso. Escurrimos muy bien y reservamos. Hervimos un huevo. Para hacer la vinagreta (para 2 o 3 raciones) simplemente trituramos en un vaso batidor medio melocotón de viña troceado, a continuación emulsionamos con AOVE, un chorrito de vinagre de manzana y una pizca de sal. Seguimos batiendo un poco más y ya la tendremos lista. En una sartén tostamos unos pocos piñones con un poco de AOVE. Y ya tenemos todo listo para emplatar. Disponemos en la base de un poco de salsa vinagreta, añadimos un buen puñado de judías verdes y aliñamos con un poco más de vinagreta. Finalmente incorporamos melocotón cortado a trozos pequeños, huevo rallado y unos cuantos piñones.
Calabacines redondos rellenos de rape y setas maitake
La semana pasada visité de nuevo la localidad de la Garriga para, entre otras cosas, visitar su mercado semanal con productos de proximidad. Uno de los productores que se instala cada sábado en la pl. de l’Esglèsia es @cangual.agroturisme que ofrece huevos frescos y huerta ecológica. Can Gual es una antigua masía, ubicada en l’Ametlla del Vallès (Barcelona), que actualmente funciona como casa rural con actividades de agroturismo. Los calabacines de esta receta son precisamente de la huerta de Can Gual. El rape lo compré en el Mercat del Centre de Vilanova i la Geltrú. Una buena pieza de rape fresco cortada a rodajas para la verbena de Sant Joan. Y reservé congeladas las partes sobrantes para posteriores recetas, como la que me ocupa hoy. Ingredientes: 2 calabacines redondos 100 gr. de rape 1 racimo de seta maitake 40 gr. Sofrito de cebolla (en esta receta de @_cuick) Sal y pimienta agua Preparación: Limpiamos bien los calabacines bajo un buen chorro de agua, y los hervimos en una olla con agua y sal durante unos 15 minutos. Importante que no excedamos la cocción para que nos queden con una textura al dente. Cortamos la parte superior del calabacín y vaciamos con la ayuda de una cuchara. Siempre con cuidado para que no se rompan. Reservamos. En una sartén con un poco de AVOE añadimos el sofrito de cebolla y salteamos el bacalao con la pulpa de los calabacines. A media cocción añadimos la seta maitake en trozos pequeños. Salpimentamos, y seguimos salteando unos minutos más. Rellenamos los calabacines y rallamos por encima queso parmegiano reggiano. Gratinamos los calabacines con el horno precalentado a 180ºC. Los calabacines no necesitan mucha más cocción ya que con el hervido los hemos dejado en su punto justo de textura. ¡Buen provecho!
Flores de alcachofas con queso de cabra
Para la elaboración de la receta he incorporado el queso de cabra de leche cruda de La Frasera. Sin duda uno de los mejores quesos de cabra probados hasta el momento y además de proximidad. En estos momentos difíciles hay que apostar aún más por los productos de proximidad. Ingredientes: 4 alcachofas (#CarxofaPrat) Queso de leche cruda de cabra (en esta receta de @formatgeria_la_frasera) AOVE Arbequina Sal y especias salvajes Elaboración: Pelamos las alcachofas, cortamos el tallo y un poco de la parte superior. El tallo siempre se puede aprovechar, por ejemplo bien pelado lo podemos saltear. En una olla hervimos las alcachofas hasta que queden bien cocidas. Podemos hacer la prueba del palillo para saber si están en el punto justo de cocción. Retiramos y dejamos enfriar un poco. Disponemos las alcachofas en una pequeña fuente apta para hornear. Y con la ayuda de una pequeñas pinzas empezamos abrir las alcachofas hoja por hoja (con cuidado no se rompan). Una vez abiertas condimentamos con la sal, las especies y el aceite de oliva virgen extra de la variedad arbequina. Incorporamos en el interior de cada alcachofa un huevo de codorniz y espolvoreamos con el queso rallado. Introducimos en el horno y gratinamos durante unos minutos, tomando precaución que los huevos no queden demasiado cocidos.
Coliflor encurtida
En la despensa de casa no pueden faltar las conservas y los encurtidos, dos de los métodos de conservación más antiguos. Ambos muy útiles para disfrutar de los productos de temporada durante todo el año. En la receta de hoy os cuento como elaborar la coliflor en vinagre, quizás una de los encurtidos más conocidos. Crujiente y con ese sutil sabor avinagrado. Recuerdo que en casa de mis padres elaborábamos la coliflor directamente con el vinagre, pero con el tiempo añadí un paso previo. La salmuera. De este modo la coliflor libera el agua que retiene y se protege para su conservación. Para la elaboración de la salmuera: 1 coliflor (peso aprox. 400 grs.) 400 ml. agua 40 grs. sal (más o menos 1/10 parte del contenido de agua) Para la elaboración del encurtido: 400 ml. vinagre de vino blanco de buena calidad 2 hojas de laurel 10 granos de pimienta negra 2 clavos de olor Preparación: Limpiamos bien la coliflor y la separamos en pequeños brotes que incorporamos en un cuenco. Escaldamos para blanquear y ponemos en agua fría. Escurrimos. Iniciamos el proceso de la salmuera. Mezclamos el agua con la sal y cubrimos la coliflor. Tapamos y dejamos reposar en la nevera, más o menos un día. Pasado este tiempo calentamos el vinagre hasta que empiece a hervir. Retiramos del fuego e infusionamos el laurel, la pimienta y el clavo durante unos 5 minutos. Colamos y dejamos enfriar (también lo podéis preparar el día anterior). Escurrimos la coliflor y la secamos bien. Llenamos un bote de cristal, presionando un poco y cubrimos con el vinagre infusionado. Al elaborar encurtidos no hace falta esterilizar como en el caso de las conservas, ya que el vinagre actúa como conservante. Si sobra vinagre infusionado se puede usar para aderezar ensaladas o cualquier otro tipo de receta. ¿Te animas a preparar tus propios encurtidos?
Espárragos blancos frescos en papillote, con salsa veganesa
Es tiempo de espárragos blancos y tengo la suerte de poder disfrutar de buenos ejemplares de proximidad, recién llegados de Gavà (Barcelona). Los espárragos de Gavà se cultivan en la zona de Les Sorres de Gavà, una tierra arenosa y con humedad en el subsuelo. Las condiciones perfectas para su producción. Unas tierras que acogieron las primeras motas de esparraguera a finales del siglo XIX. Os recomiendo la lectura del documento ‘Pagesos, sorres i espàrrecs‘ de Antonio Tarrida i Pugès para conocer la historia del campesinado gavanense. Con el paso de los años, el espárrago se convirtió en la hortaliza por excelencia de esta localidad del Baix Llobregat que celebra anualmente la ‘Fira de l’Espàrrec de Gavà’. Este año a causa de la situación excepcional que estamos viviendo no se ha podido celebrar. Su comercialización se ha visto afectada y más aun con el cierre de los restaurantes, establecimientos,… Pero siempre queda alguna vía para poder abastecernos de este sabroso producto. En mi caso, he canalizado su compra a través de la tienda online hortetdelbaix.com que distribuyen productos de proximidad y del Parque Agrario del Llobregat. Ingredientes para 4 personas: 16 espárragos blancos frescos 8 langostinos 24 almejas 100 ml. bebida de soja 200 ml. aceite de girasol 1 cta de vinagre albahaca fresca una pizca de sal 2 hojas de laurel Elaboración: Empezamos pelando los espárragos con la ayuda de un pelador. Separamos la parte más dura con la que podemos hacer una crema de espárragos. En un trozo grande de papel de aluminio incorporamos 4 espárragos (con esta receta tendremos 4 paquetes) y aliñamos bien con AOVE. Cerramos y sellamos bien cada paquete. Los introducimos en el horno precalentado a 180ºC y hornemos durante unos 12-15 minutos (al finalizar os quedarán hinchados). Dejamos enfriar y retiramos los espárragos. Si no los queremos hacer en papillote también podemos hervir los espárragos en una olla grande con agua y sal durante unos 12 minutos (aprox. dependerá del grosor del espárrago). En un cazo hervimos las almejas con un poquito de agua y un par de hojas de laurel, una vez se abran incorporamos los langostinos y apagamos el fuego. Con el calor residual quedarán al punto. Para la elaboración de la salsa veganesa es aconsejable que todos los ingredientes se encuentren a temperatura ambiente. Incorporamos en el vaso de la batidora la bebida de soja, el aceite de girasol, las gotas de vinagre, la albahaca fresca y la sal. Introducimos la batidora que toque bien al fondo y batimos hasta emulsionar. Y ya lo tenemos todo listo para emplatar. ¡Bon appétit!
Brócoli con papada de cerdo
Los días de confinamiento siguen en pie y las horas en la cocina han aumentado. Es muy importante la organización de la misma, así como la lista de la compra y el reaprovechamiento de los alimentos. Justo esta semana herví un brócoli que he podido disfrutar en diferentes ágapes, habitualmente con un poco de AOVE, en tortilla o gratinado como es el caso de esta receta. Y en este caso acompañado de un resto de papada que habitaba en el congelador y una sabrosa bechamel elaborada con harina de arroz. Ingredientes: Brócoli hervido 1 trozo de papada de cerdo 1 vaso de leche 1 cda margarina 100% vegetal con aceite de oliva 2 cdas harina de arroz (en esta receta de @moliderafelet) queso rallado AOVE sal y pimienta nuez moscada Preparación: Para preparar la bechamel, en un cazo derretimos la margarina, añadimos la harina y las rehogamos. Agregamos la leche, sazonamos con sal, pimienta y nuez moscada. Removemos sin parar hasta que la salsa espese. Reservamos. En una sartén freímos la papada de cero cortada a tiras con un poco de AOVE. Unos minutos más tarde incorporamos el brócoli y salteamos bien. En una fuente apta para el horno disponemos el brócoli y la papada. Esparcimos la bechamel y espolvoreamos el queso rallado.
Mejillones de roca con guisantes frescos
En una de mis recientes visitas al mercado compré unos guisantes envainados cuya temporada suele empezar en el mes de marzo hasta aproximadamente a mediados de año. Una vez en casa los reservé en el refrigerador (sin quitar la vaina) a la espera de ser consumidos. No los hay más frescos! Días más tarde compré unos deliciosos mejillones de roca y ya tenía la excusa perfecta para combinarlos con los guisantes. La mejor época para comer estos ricos moluscos es de septiembre a abril, los llamados meses con r. Pues ya lo veis una tapa perfecta para empezar un buen ágape, o simplemente para un buen vermut. Y la receta bien sencilla, aquí os la comparto. Ingredientes 150gr. guisantes desvainados frescos 1 cebolla 3 tomates AOVE pimentón de la Vera sal agua Preparación Limpiamos bien los mejillones, desechamos los que tengan la concha rota o estén abiertos y los lavamos bajo un buen chorro de agua fría. Reservamos. Desvainamos los guisantes y los cocemos al vapor durante unos minutos, que os queden bien al dente. Reservamos. En una olla o cazuela pochamos la cebolla, previamente cortado en juliana, con un buen chorro de AOVE. Cuando la cebolla ya esté blanda y transparente añadimos los tomates rallados y seguimos cocinando unos minutos más para que se integren bien todos los ingredientes. Es el momento de añadir el pimentón de la Vera y de corregir de sal. Finalmente añadimos los guisantes y un vaso de agua. Podemos añadir también un poco de vino blanco. Dejamos que haga un buen chup chup. Incorporamos los mejillones, tapamos la olla y dejamos el tiempo justo para que se abran bien los mejillones. ¡Y ya los tenemos listos para degustarlos!
Quiche de calabaza, puerro y mató
A menudo pensamos lo que queremos comer y a partir de aquí buscamos los ingredientes para llevar a cabo la receta, pero lo más divertido es hacer justo lo contrario. Abrir la nevera e improvisar un plato con lo que disponemos en la nevera y sobretodo dando salida a los alimentos perecederos o que están a punto de pasar a mejor vida. Así nació esta receta de quiche pero sustituyendo la habitual crema de leche por mató y un poco de leche. Es una receta bien sencilla y que me fue como anillo al dedo para una de las cenas de estas navidades. A continuación, tenéis el paso a paso de la receta. Ya me contaréis si la lleváis a cabo! Ingredientes: 1kg calabaza (peso neto de unos 800gr.) 2 puerros 350gr. mató (en esta receta de @calpujolet) 12 huevos de codorniz (equivalente nutricionalmente a 4 huevos, en esta receta de @liderou_callis) Pasta brisa o quebrada Leche AOVE Agua Sal Preparación: En un cazo grande con un buen chorro de AOVE disponemos los puerros limpios y cortados a trozos no muy grandes. Cocinar a fuego medio. Añadimos la calabaza cortado a trozos e incorporamos un poco de agua, hasta cubrir por la mitad (también podéis usar caldo que tengáis disponible). Cocinamos a fuego medio. Cuando la calabaza se puedes cortar sin problema, ya la tendremos a punto. Con la ayuda de un tenedor o cuchara trituramos un poco (no aconsejo usar la batidora ya que os puede quedar demasiado triturado). En un bol batimos los huevos de codorniz, e incorporamos el mató y un poco de leche. Mezclamos bien. Añadimos la calabaza y el puerro. Volvemos a mezclar bien para que se integren todos los ingredientes. Calentamos el horno a unos 180 grados. En un molde para quiches cubrimos con la masa brisa, con un tenedor agujeramos la masa para evitar que suba. En este caso he usado dos moldes de 20cm de diámetro para hacer un par de quiches más pequeñas. Horneamos durante unos 30-40 minutos a la misma temperatura. En mi caso como es un horno antiguo he tapado las quiches con papel de hornear para evitar que la masa se queme demasiado rápida. Ya sabéis cada horno es un mundo, he visto quiches elaboradas hasta con 200 grados. ¡Y listas! ¡Bon appétit!
Revuelto de berenjena blanca con huevos de codorniz y albóndigas
La propuesta de hoy se pensó para aprovechar unas sabrosas albóndigas cocinadas el pasado fin de semana con la receta de albóndigas con calamarcitos. Para completar la receta no hay nada mejor que incluir producto de temporada. En esta ocasión unas berenjenas blancas de proximidad (Ullastrell) que compré en el Mercat del Triomf de Terrassa. Para mí la mejor variedad de berenjenas ya que tienen una melosa y agradable textura. Es miel en boca! La labor que hizo en 2010 la Fundació Alicia permitió recuperar esta variedad tradicional de la zona del Bages. Gran acierto para nuestra cocina. Ingredientes para 4 personas: 2 berenjenas blancas grandes 12 albóndigas de carne de cerdo y ternera 16 huevos de codorniz (@liderou) 1 cda miel trufada 12 crackers (@paulandpippa) de pimienta de jamaica queso manchego sal pimienta AOVE Preparación: Lavamos bien las berenjenas, y las cortamos a tiras no muy gruesas desechando la piel. En una sartén con AOVE freímos las berenjenas. Cuando ya las tengamos listas, añadimos la miel trufada y mezclamos bien. Incorporamos los huevos de codorniz y removemos hasta que queden cuajados o en el punto deseado. Retiramos y reservamos. Calentamos las albóndigas en la misma sartén. Con la ayuda de un aro emplatamos el revuelto de berenjena y huevos. Encima disponemos las albóndigas, los crackers y rallamos un poco de queso manchego. Y ya tenemos lista la receta! Bon appétit!