Marsella, a priori, no es una ciudad que invite a ser visitada. Y matizo ‘a priori’. Tuve la misma sensación antes de visitar ciudades como Nápoles o incluso Oporto. Todas ellas curiosamente son ciudades portuarias, pero una vez cruzada su puerta de entrada te atrapan. Marsella es la segunda ciudad más grande de Francia, después de París, con más de 850.000 habitantes. Mi estancia se debía al hecho de visitar a mi amigo Matt, un normando afincado hace años en Marsella, y aprovechar para descubrir la ciudad, o al menos tener una primera toma de contacto ya que realmente sólo serán dos días completos. Así pues en esta entrada os propongo hacer un viaje de dos días con propuestas para visitar Marsella. Me acompañáis? Día 1 El día empieza cogiendo fuerzas con un desayuno en la tienda de cafés y productos regionales Torrefaction Noailles (Rue Canebière, 56) cerca del Barrio de Panier, el más antiguo de la ciudad. Atentos a su selección de cafés que tienen a la venta en la misma tienda. Sin duda, hay numerosos establecimientos para desayunar, dejaros guiar por lo que os apetezca más. Habitualmente suelo guiarme por aquellos lugares frecuentados por los residentes, este pequeño truco no suele fallar. Una vez tenemos el estómago bien saciado es el momento ideal para hacer una visita a la Oficina de Turismo que se encuentra en la misma calle (Rue Canabière, 1), para solicitar un mapa de la ciudad y anotar algunas sugerencias que muy amablemente me ofrecen. Antes de acercarme al viejo puerto me dirijo a la Place du Marché des Capucins donde se ubica el mercado de frutas y verduras. Alrededor también se encuentran tiendas de carne, pescado, especias, take away,… Se encuentra en el barrio más pobre de Marsella, pero a su vez multicultural con gente de diferentes orígenes étnicos. Regreso a la calle principal para reemprender el camino hacia Le Vieux Port, allí cada día por la mañana se instala el Mercado de Pescadores que ofrecen pescado fresco, del mar a la mesa. Una vez recorrido el puerto me dirijo a comprar el ticket para desplazarme en transporte marítimo a la isla de If en el archipiélago de Frioul donde se encuentra el Chateau d’If, una isla rica en historia y leyendas como la del Conde de Montecristo. Hay la opción de visitar una segunda isla pero la descarto por el tiempo disponible. La Navette se toma a la izquierda del puerto viejo el viaje de ida y vuelta cuesta 10,80€ recomendado ir sobre las 11:05h y regresar a las 13:30h ojo con los horarios. El Chateau d’If (entrada de 6€) se empezó a construir en 1529, bajo las ordenes de Francisco I, así nació la primera fortaleza real de Marsella. En sus inicios sirvió para proteger los principales puertos de Marsella y la propia ciudad. Pero en 1580 se convirtió en una prisión del estado hasta que el 7 de julio de 1926 fue declarado monumento histórico. Años antes en 1880 se abre al público, aunque los últimos prisioneros fueron los alemanes capturados durante la Primera Guerra Mundial. Otros dos hechos legendarios ocurridos en el castillo: En 1513 hace escala en la isla un regalo ofrecido por el rey de Portugal al papa León X: un rinoceronte, un animal desconocido hasta el momento en Europa. En 1844 Alejandro Dumas publica El Conde de Montecristo, cuya historia relata el encarcelamiento en estas dependencias de su protagonista Edmond Dantès. La obra se convierte inmediatamente en todo un éxito, o como se llamaría hoy en día un bestseller. En determinadas horas se realizan visitas guiadas sólo en francés y donde se introduce al visitante en la historia del castillo y su vínculo con Marsella, con una duración aproximada de 30 minutos, a su término se puede seguir recorriendo libremente las diversas estancias. Las vistas de Marsella desde la isla son maravillosas, eso si el tiempo lo permite. Más información y compra de entradas online del Chateau d’If y del resto de monumentos en www.monuments-nationaux.fr De vuelta a Marsella inicio a pie un recorrido por el barrio de Panier y visito los lugares más emblemáticos, aunque el tiempo apremia y debo buscar un lugar para comer. Me alejo del centro del puerto viejo en dirección al Fort Saint-Jean, por la Quai du Port y me detengo en el número 208 en el restaurante L’Espigoulier, donde elaboran especialidades de la cocina provenzal. Entre las propuestas de su carta no se encontraba la Bouillabaisse, pero si otras sugerencias interesantes. Al final me propongo tomar el Aioli, un plato tradicional a base de bacalao, verduras cocidas, mejillones y gambas,… y su rico allioli, de ahí su nombre, aunque elaborado a partir de claras de huevo, ajo, mostaza, pimienta y sal. Por el camino veo tres opciones en la misma calle de las que tomo nota para una próxima visita, os las comparto por si os apetece descubrirlas. Les Buffets du Vieux-Port, cocina provenzal con bufet a voluntad por 23€ (adultos) y niños por 13€ (menores de 10 años). No he podido hacer fotos de su interior pero os dirijo a su web… Entre sus platos… moules frites (mejillones fritos), bouillabaisse de lotte (bullabesa de rape), jambon braisé (jamón asado), plats cuisinés (platos elaborados), salades composées (ensaladas mixtas), charcuterie (charcutería), sardines grillées (sardinas a la brasa), fromages (quesos), desserts maison (postres de la casa). Le Relais 50, su chef Noël Baubrand y su equipo proponen una cocina gastronómica, con sabores del mediterráneo, a base de producto fresco y de temporada. Recientemente ha sido nombrado ‘Jeune Talent 2017’ (Joven Talento) por el Gault & Millau. En su trayectoria ha aprendido de grandes chefs de la talla de Alain Ducasse, Michel Portos y Michel Bras. Le Relais 50 es el restaurante del Hótel La Résidence du Vieux Port.En Le Relais 50 además de la carta disponen de fórmulas exprés: Entrante + plato principal + postre = 25€ Entrante o postre + plato principal = 20€ Echad una ojeada a su facebook ya que cuelgan cada día los menús
De ruta por… la Toscana I (Pisa y Florencia)
Suponemos que ya habréis leído el primer viaje a la Toscana de junior en el año 2010, hoy tirando de hemeroteca y después de revisar de nuevo toda la ruta os presentamos otro recorrido diseñado por la familia FlavorCook, correspondiente a las vacaciones de junio de 2015, haciendo hincapié en la zona vinícola del Chianti. Día 0/1 – Barcelona/Livorno El viaje lo hemos efectuado, como la primera vez, embarcando con el coche en Grimaldi Lines, la ida a Livorno y la vuelta desde Civitavecchia (Roma). Es la única manera de poder comprar aquello que os apetezca sin pensar en el sobrepeso de la vuelta, aunque se pierden 2 días en la navegación. Si hace buen tiempo lo podéis dedicar a tomar el sol en la piscina, leer un libro, o simplemente descansar. Fueron 12 días días de viaje, bastante intensos: Salimos pasada la medianoche, 20 horas de travesía. 1 noche en Pisa. La mañana del día siguiente para visitar la ciudad y por la tarde recorrido hasta Firenze. 2 noches en Firenze. Un día para visitar la ciudad y al día siguiente recorrido hasta Panzano. 3 noches en Panzano in Chianti. Dos días para visitar la región vinícola de Chianti, y a la mañana siguiente recorrido hasta Siena. 2 noches en Siena. Un día para acabar la visita a Chianti, un día para visitar la ciudad y al día siguiente recorrido hasta el Monte Amiata. 1 noche cerca del Monte Amiata (la mañana para visitar alrededores y por la tarde viajar hasta Civitavecchia. Embarque y 24 horas de travesía hasta Barcelona. Llegada cerca de la medianoche. Grimaldi Lines es una compañía naviera italiana de bandera de conveniencia griega, con tripulación italiana y griega, pero con la mayoría de currantes asiáticos. Del embarque y travesía, solo deciros que en la terminal de Grimaldi Lines no podréis aparcar para hacer el checking, no hay espacio asignado para turismos. Pero no importa, la nave (¡que palabra para nombrarla!) que viene de Tanger llega siempre con retraso y zarpa con retraso. Una vez paséis a la zona asignada para el embarque ya no podréis salir, aunque no os vais a aburrir: podréis ver en directo el registro de los turismos procedentes de Tánger y con un poco de suerte, cómo en nuestro caso, presenciar la aprensión de droga y la detención de sus ocupantes en vivo y en directo. Como decía, la nave es de pequeñas dimensiones comparada con la que hace la travesía de Roma (Civitavecchia), aunque ésta última tarda más por que hace escala en Puerto Torres (Cerdeña). Advertencias sobre la nave: Procurad la asignación de camarote en el centro del barco, aunque seáis 3 personas. El golfo de León juega malas pasadas y vientos superiores a fuerza 3 crean fuerte oleaje que, debido a las pequeñas dimensiones de la nave, pareces encontrarte en las montañas rusas. El pasaje de Tánger toma por asalto los salones principales. Aunque podréis coger alguna silla de cubierta. Os aconsejo que llevéis comida preparada de casa, no caigáis en la tentación de reservar las comidas de abordo. Dos horas antes de la llegada os concentrarán en los salones y en cubierta con el equipaje, con la excusa de revisar la documentación, tiempo que aprovechan para preparar los camarotes para la vuelta. Con relación a las reservas de hotel: Es muy importante la posible reserva de aparcamiento. Aunque implique que el hotel se encuentre fuera del centro. Buscad conexiones en bus. En el interior de las poblaciones italianas es mejor no utilizar el coche, ya que el aparcamiento solo está permitido a sus habitantes, los foráneos deberán aparcar en zonas habilitadas, aparcamientos específicos de pago o arriesgarse a ser multado. Llevad una copia de las reservas con los datos y condiciones, sobre todo para saber hasta que hora podéis hacer el checking, es posible que haya penalización por llegar tarde. Es muy importante notificar al hotel la hora de llegada. Llegamos al Puerto de Livorno a las 21h. Por suerte los turismos son los primeros en desembarcar. Sobre las 23:00h, Pisa. Estamos ya frente al B&B Il Toscano, Piazza Arcivescovado12, donde nos ha recibido Nicola, un joven emprendedor que hace 9 años abrió el Steak House de los bajos con el mismo nombre. Nos ofrece cenar: unas birras acompañan un buen antipasti y una tagliata completa, de postre tiramisú a compartir y, como no, café (un macchiato y dos ristrettos). Aclaración: En la carta italiana tienen unos platos en el apartado “antipasti” (entrantes) que según la zona se componen de embutidos, quesos, encurtidos o “bruschetta” (pequeñas rebanadas de pan con trozos de tomate aliñados con aceite y albahaca), o “crostino” pequeñas rebanadas de pan con patés de elaboración propia. De primeros: variedad de pastas o “risottos” (arroces). De segundos: carne o pescado cuyo acompañamiento o “contorno” pueden ser: patatas fritas, judías blancas, “funghi” (setas), etc. En Italia gusta mucho el Funghi Porcini (Boletus edulis o Cep). Se guarda deshidratado, hidratándolo con agua para su consumo. Es una seta de olor fuerte y de gusto exquisito. El pan toscano no lleva sal (pane sciocco) pero es sensacional. Para los amantes de la cerveza con limón (clara) aquí la llaman panaché, birra con lemon-soda. Además de panaché, encontraréis aquí, como en otros lugares, palabras de origen francés en su vocabulario, como: toilette = aseo, buon appetito = buen provecho, … Cerca, a tan solo unos metros, la maravillosa Piazza del Miracoli, declarada Patrimonio de la Humanidad. Justo en este mismo lugar se encuentra la famosa Torre Pendente (inclinada), del siglo XII, y cuya característica principal es la inclinación que surgió durante su construcción hasta llegar a sus 58,36 metros, debido a las características pantanosas del terreno. De hecho en la misma ciudad hay varias torres de iglesias con las mismas características. Para bajar la cena no hay nada mejor que dar una vuelta por ésta plaza, aprovechando la calma nocturna para hacer unas fotografías. A la 1h. de regreso al apartamento. Día 2 – Pisa Son las 8
Apuntes gastronómicos en Nueva York
Muchos apuntes de nuestro viaje en junio a Nueva York y muchas recomendaciones. Pero en esta entrada nos hemos centrado exclusivamente con la gastroruta por aquellos lugares que creemos requieren una visita durante la estancia en la ciudad de los rascacielos.
Descubriendo… Lisboa (III)
La mañana del cuarto día del viaje por Lisboa la dediqué a las compras de productos lisboetas. Así que después de tomar un buen desayuno en el hotel me dirigí nuevamente al Mercado Municipal Da Ribeira y luego pasé por una de las tiendas de conservas más conocidas de Lisboa, la Conserveira de Lisboa, en el 34 de la Rua dos Bacalhoeiros. Seguidamente, en la tienda Napoleâo Wine Shops (Rua dos Fanqueiros, 70) compré el Ginja o licor de cereza (Ginja Serra Est · 8,49€). Ésta tienda efectúa envíos internacionales e incluso podéis comprar por internet. Después un paseo matutino por la Baixa. Una de las especialidades a tomar en Lisboa son sus limonadas y para ello os recomiendo la ‘Cervejaria Nova Pombalina” (le llaman ‘O Rei das limonadas’), en Portugal es habitual tomar a cualquier hora un buen plato de sopa, acompañado de un bocadillo de carne, lo que podríamos llamar el ‘brunch portugués’. Yo opté por una rica limonada y un par de croquetas para calmar el apetito. Siguiendo con las compras en Manuel Tavares, en el nº 1 de la Rua da Betesga. Es una tienda colmado de ultramarinos y vinos, similar al Colmado Quílez en Barcelona. Un alto para la comida. Hay muchos sitios en Lisboa para comer un sencillo menú por unos 7€, Pastelaria Verona, en el 203/205 de la Rua dos Fanqueiros. Por este precio te sirven: sopa, sobremesa o plato del día (unos pinchos de pescado), pan, bebida y café. Sigo con las compras, unos Pasteis de Belem en la Antiga Confeitaria de Belem, y Abacaxi (piña) en Pingo Doce, cadena de supermercados con todo tipo de productos. Sigo el paseo, cae la noche y me apetece tomar una cerveza y un bocadillo de carne, en la Rua Principal. Día 5 Hoy es el último día en Lisboa. Tomaré el desayuno en un lugar emblemático la Pastelaria Casa Brasileira, en el 267 de la Rua Augusta. Bocadillo de carne asada y una cerveza Imperial por 6€. Después voy a disfrutar de un paseo matutino, descendiendo por la Rua Augusta, la Rua de Conceiçao, hasta la Rua Largo da Sé llego a la catedral de Lisboa, la iglesia más antigua de la ciudad. Santa Maria Maior de Lisboa o Sé de Lisboa, tiene el honor de ser uno de los edificios que ha sobrevivido a los terremotos que asolaron Lisboa. Aunque en el de 1755 se vió seriamente afectada, hoy se encuentra totalmente restaurada. Voy de vuelta al centro de la ciudad, para ello me dispongo a tomar el metro en dirección al Parque Eduardo VII para dar un último paseo por uno de los parques más emblemáticos de Lisboa. La Avenida Liberdade culmina en la Plaza del Marqués de Pombal, y sobre ella se encuentra éste parque. Son 25 hectáreas que albergan tres umbráculos o estufas en portugués: la Estufa Fría, situada sobre una antigua cantera de basalto, con la orografía y plantas de Asia, América del Sur y Australia; la Estufa Quente (Caliente) con plantas de clima tropical; y la Estufa Doce (Dulce) que alberga una colección de cactus. Precio de la entrada 3,10€. También se encuentra en este parque el monumento al 25 de abril, conmemorativo de la revolución de los claveles, y diversos equipamientos. Es hora de comer, de nuevo tomo el metro hasta Rossio. Ya os había hablado del ‘Restaurante O’Bacalhoeiro’ comparte cocina con el ‘Restaurante A Licorista’, en el 222-224 de la Rua dos Sapateiros. como en la primera visita estuve en el primero, quise visitar a su hermano gemelo. En este caso el plato estrella fue un buen Bacalhau Minhota (Bacalao con patatas y cebolla) que, con vino, agua, fruta y café, la cuenta ascendió a 15,85€. A las 18h. me dirijo al aeropuerto. Vuelta en avión a las 20:30h. Adeus Lisboa. Hasta siempre!!
Descubriendo… Lisboa (II)
En mi segundo día en Lisboa, hoy voy a visitar dos de los monumentos más emblemáticos: el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém. Dia 2 Después de desayunar en el hotel, tomo el metro hasta Rossio (línea verde) y allí el tranvía 15 que directamente me llevará al barrio de Belém (parada Monasterio). Os recomiendo que vayáis a primera hora para evitar la masificación de turistas que se produce a media mañana. Pero antes, os aconsejo que hagáis un alto en el camino para visitar la Antiga Confeitaria de Belém y tomar un café solo (bica) y la especialidad de la casa: ‘Pastéis de Belém’ o ‘Pastéis de Nata’, son pequeñas pastas de hojaldre con crema, cuya receta aún hoy es secreta. Dicen que estos son los originales. Después de este dulce refrigerio, comienzo la visita por la Iglesia, la entrada es gratuita, y después el Monasterio y la Torre de Belem (10€ entrada combinada). En el Monasterio de los Jerónimos invirtieron casi un siglo en su construcción, se levantó para celebrar el regreso del navegante Vasco da Gama de su primer viaje a la India, aquí reposan sus restos. Al entrar en la Iglesia fijaros en las delgadas columnas octogonales que mantienen la bóveda de la nave central. Del Monasterio, no dejéis de visitar el imponente claustro de tres niveles. Voy andando hasta la Torre de Belém que se encuentra a orillas del estuario del Tajo. De camino, pasando por la Praça Império, puedo contemplar el Monumento aos Descubrimentos, en el que sobre una carabela figuran 33 personalidades, todas ellas relacionadas con los descubrimientos: frailes, reyes, navegantes, escritores, cartógrafos, … En lo alto del monumento hay un mirador al que se puede subir por el módico precio de 3€. Después, por la Avenida Brasilia me dirijo a la Torre de Belém, magnífica fortificación construida como torre de defensa que comprende torre y baluarte. De vuelta tomo el autobús 714 hasta Pl. Figueroa / Pl. Comercio. La primera intención era comer en el restaurante “O Farta Brutos” pero por la hora tuve que improvisar. He aquí el gran descubrimiento gastronómico de Lisboa, el ‘Restaurante A Licorista/O’Bacalhoeiro’ en el 222-224 de la Rua dos Sapateiros, ganador del reconocimiento Trip Advisor 2012. En realidad son dos restaurantes del mismo dueño comunicados entre sí. Aquí me decidí por un menú compuesto de: bacalhao, pan, queijo, vino, postre y café por 18€. La improvisación dió su fruto!!. Certificado de excelencia. Ah, y me invitaron a un chupito de cereza (bebida típica de Lisboa). Por la tarde decido visitar una de las zonas más nuevas de la ciudad: el Parque de las Naciones. Para ir hacia allí tomo el autobús 259/279 en dirección estación Oriente. Pero, no os lo aconsejo, demasiada vuelta, es mejor tomar el metro que os dejará en la misma estación, obra del arquitecto español Santiago Calatrava. Pasear por todo el parque es un buen trecho, os recomiendo que llevéis agua (aunque la podéis comprar por el camino, eso sí un poco cara). Es como pasear por todo el paseo marítimo de Barcelona, ya que se encuentra a orillas del río Tajo. De hecho, mucha gente va a hacer deporte (bici, running,…). El Parque de las Naciones se construyó en el año 1998 para celebrar la Exposición Mundial. Para ello se transformó una zona industrial. Hoy se conservan algunas construcciones realizadas para la exposición, algunas transformadas para otros usos. Podéis ver: la ya citada Estación Oriente, el Oceanario, el puente Vasco da Gama (el más largo de Europa), la torre Vasco da Gama (un edificio en forma de vela y el más alto de Lisboa, el teleférico (que recorre todo el parque), … Por cierto, es curioso que los dos puentes de acceso a la ciudad, 25 de Abril y Vasco da Gama, son de peaje en sentido Lisboa. El 25 de Abril, 1,65 €, y el Vasco da Gama, 2,50 €. Como ya os había comentado es un palizón, pero interesante de ver. Ya sin resuello tomo el Metro con dirección al hotel. Una buena ducha y a cenar. Dia 3 Buenos días Lisboa. Desayuno en el Hotel y tomo el metro hasta Cais do Sodré, donde parte el ferry hasta Cacilhas para visitar el Cristo Rei. Precio viaje i/v 3€ (1,75€ y 2,80€). Antes de embarcar visito el Mercado Da Ribeira Nova donde, en el primer piso, los domingos se instalan paradas de coleccionistas: sellos, monedas,… El trayecto en el ferry hacia Cacilhas es corto. A la llegada tomo el autobús a Cristo Rei (1,90€ i/v). Cristo Rei es un Santuario Nacional, situado en la población de Almada. La majestuosa imagen con los brazos abiertos situada sobre cuatro pedestales es muy parecida, salvando las distancias, a la del Cristo de Corcovado en Río de Janeiro (Brasil). En la base se encuentra la capilla de Nossa Senhora da Paz. Desde su mirador, objetivo de la mayoría de turistas, se pueden contemplar unas estupendas vistas de Lisboa y comprar recuerdos. Allí adquirí un libro de recetas de la cocina lisboeta, As grandes receitas das Familias Portuguesas de Filipa Vascondeus. Entrada al Cristo Rei, 5€. De vuelta a la estación de Cais do Sodré, os aconsejo visitar el supermercado y ‘take away’ de la cadena ‘Pingo Doce’, al estilo Opencor, pero con muchos más productos y a un precio bastante más asequible. Si coincide con un fin de semana de verano, podréis ver largas colas de lisboetas que toman el tren para dirigirse a la playa. Mediante la línea verde llego a la estación de Rossio, y en la Pastelaria Café Gelo – situada en la Praça Dom Pedro IV – aprovecho para tomar un pequeño refrigerio: café y pastéis de Belém. Quiero desplazarme a Sintra, población de gran riqueza arquitectónica y paisajística que se considera visita imprescindible al viajar a Lisboa, dista 30 km. El tren a Sintra parte a las 13:38h. (consultar precio). El viaje tiene una duración de unos 30-40 minutos. Al llegar a
Descubriendo… Lisboa (I)
Por diversas circunstancias las vacaciones del 2012 las hice solo. No tenía una idea concreta, así que me dispuse a buscar opciones por internet. Objetivo: encontrar un destino económico. Barajando posibles ciudades, quedaron dos: Roma o Lisboa. Al disponer de pocos días y tener un presupuesto muy ajustado, me decidí por Lisboa. Los días pasan lentamente pero, por fin ha llegado el día de partir. Terminal 1 del Aeropuerto de Barcelona. Mi compañero de viaje, el móvil, donde tomaré notas para la web. Mostrador de facturación de la compañía TAP, sin problemas. Ya en el control de acceso, un joven, al parecer ruso y con un inglés básico, no se aclara con la empleada. Ella solo habla español, y segundos más tarde, me veo intentando explicar al ruso que ha de facturar el equipaje antes de pasar el control. Quizás vió tanta cola en facturación que quiso ganar tiempo… Diría que también llevaba alguna cerveza de más. Zona C según la pantalla informativa. Como en toda la terminal te abruman con tanta tienda y restaurante. Como tengo tiempo aprovecho para tomar un Drunch, algo así como merienda-cena. Lo mismo que el brunch pero por la tarde, jejejeje. Qué tal unos pinchos en el Lizarran? Mientras tomo notas informan que el embarque se efectuará en la puerta C72. Ohhhh, no es ninguna de los números de LOST. Os acordáis? 4 – 8 – 15 – 16 – 23 – 42. Menuda memoria la mía!! Me esperan unas 2 horas de vuelo que aprovecharé para ordenar la información que dispongo de Lisboa. El tiempo en Lisboa parecido al de aquí. Os dejo, al parecer ya embarcamos!! El primer contacto con el portugués ha sido un poco ininteligible jejejej. Es curioso, a pesar de ser un trayecto corto, al ser internacional la TAP nos han ofrecido un helado Hagen Dasz, café y agua,. Bueno el café ha venido con el pack porque no entendía a la azafata y yo le repetía hasta la saciedad que si, que si, … 😀 Ya en el aeropuerto de Lisboa, voy a recoger la maleta. Ha ido rápido ya que el vuelo iba casi vacío. Me dispongo a localizar la estación de autobuses, ya que al llegar a las 11 de la noche sólo funciona el autobús nocturno. En la búsqueda veo una M de Metro, en el stand de información turística me confirman que hay una estación de la línea roja de Metro y que, además, me lleva directa al hotel donde he de alojarme. En el hotel me indican que la estación de metro del aeropuerto se abrió apenas hace unos días. Ya en el acceso, llega el momento de comprar los billetes. Como en la mayoría de ciudades europeas se aconseja adquirir una tarjeta-bono que suele ser más económica: · Tarjeta ‘Viva Vagem’ – Esta tarjeta se puede adquirir en los terminales situados en las estaciones de metro. Es recargable con viajes individuales o bien para 24 horas, válida para toda la red de metro, autobuses urbanos de la compañía Carris y elevadores (ascensores urbanos o funiculares). La tarjeta vale 0,50€ y luego se recarga con 5€ para poder viajar durante 24 horas que empiezan a contar desde el primer uso. · Tarjeta ‘7 colinas’ – Igual que la anterior pero esta se compra en las delegaciones de Correos o bien en los estancos. · Tarjeta ‘Lisboa card’– Si vais a estar en Lisboa durante muchos días y tenéis la intención de visitar monumentos o museos puede que os sea útil ya que incluye el transporte y diferentes descuentos para las visitas. Para saber si os resulta interesante, recomiendo que echéis un vistazo a: http://www.disfrutalisboa.com/lisboa-card . En mi opinión si la estancia es de pocos días no merece la pena. Reanudo la crónica. Ya con mi Viva Vagem, la línea roja de metro me lleva hasta Alameda, donde conecta con la línea verde, aquí se encuentra el Turim Alameda Hotel (incluida una cuesta de propina para llegar hasta él). Situado en el 34 de la Av. Rovisco Pais. La zona residencial de la Alameda Dom Afonso Henriques es el lugar ideal si buscas una zona tranquila y llena de comercios. La gran avenida verde del Parque da Fonte Luminosa, cerca de 45 hectáreas, está coronada por la fuente luminosa que le da nombre. En el hotel atienden en castellano, aunque no está de más chapurrear un poco de portugués para caer más simpático. Me instalan en la última planta, la séptima. ¿Porqué será que en la mayoría de hoteles a los clientes singles los alojan en la última planta?. Mejor, ya que desde esta planta las habitaciones tienen un balcón-terraza desde donde se observan unas excelentes vistas de Lisboa. TripAdvisor informaba que éste hotel tenía problemas con la wifi, os puedo asegurar que ya está solventado. Cada planta del hotel tiene su router independiente para ofrecer buena cobertura y gratis. Hacía tiempo que no me alojaba en un hotel con buen acceso gratuito de internet. Ahora a descansar mañana empieza la ruta. Día 1 Antes, sólo unas líneas para situaros en Lisboa. Es una ciudad de origen volcánico, en el estuario del río Tejo (Tajo) y, como Roma, sobre siete colinas, con unas calles tan empinadas que no permiten el paso de vehículos. Por ello utilizan, tranvías, funiculares y hasta un elevador. Dividida en barrios, los cinco más importantes son: Baixa, Chiado, Bairro Alto, Alfama y Belém. Empiezo visitando la Baixa y lo hago utilizando la línea verde del metro hasta la estación de Baixa-Chiado. Las calles cercanas de la estación se encuentran entre el Bairro Alto y Baixa, ubicadas en pendiente. En esta zona, llamada Baixa Pombalina, se localizan las más conocidas marcas de ropa y los grandes almacenes. Bajo por la calle Nova do Almada, acercándome al estuario del Tajo hasta llegar a la Praça do Comércio donde se levanta la estatua ecuestre del rey de Portugal, José I. Esta es una de las plazas más importantes de la ciudad, y
Descubriendo… La Toscana (IV)
Panzano es aquella población medieval fortificada que hemos visto innumerables veces en las películas. Torreones, murallas y casas se levantan entre la espesa arboleda que les rodea, dejando entrever en lo alto de la colina el Castillo y la Iglesia de Sta. Mª.Assunta.
Descubriendo… La Toscana III (Italia)
Llegamos a Cortona que, en el límite entre la Toscana y Umbria, se levanta sobre una colina desde donde se alcanza a ver la Val di Chiana, la Valdorcia, el lago Trasimeno y los Montes Amiata y Cetina. Sin lugar a dudas, como en toda la Toscana, es una población etrusca por una serie de elementos arquitectónicos que lo recuerdan. Entre ellos cerca de 5 km. de murallas que la circundan. Además ha sido vista en el cine en diversas producciones, entre ellas: La Vida es Bella y Bajo el Sol de la Toscana. Día 6 El almuerzo tan esperado, en Fufluns Ristorante, en el nº 3 de la Via Ghibellina, cerca de la Piazza della Repubblica. Gran variedad de antipasti (entrantes), primeros y segundos platos con su “contorno” (acompañamiento: patatas, verduras o ensaladas), y pizzas. Excelente la comida y el servicio muy atento. Os lo recomendamos. En la misma Piazza della Repubblica se encuentra el Palazzo Comunale (Ayuntamiento), con una imponente torre-campanario cuyo frente lo ocupa un reloj. Una gran escalera lleva a la puerta de acceso y un arco permite el paso a la Via Roma. Detrás está situada la Piazza Luca Signorelli y, en ella, el Museo dell’Accademia Etrusca (MAEC). Durante casi ocho siglos Cortona fue un importante enclave etrusco, debido a su situación estratégica. El imperio romano acabó con esta hegemonía en la batalla de Trasimeno. En el MAEC, situado en el Palazzo Casali podemos hacer un recorrido por la historia y admirar un gran número de piezas de arte de la época. A su lado el Teatro Signorelli. La población cuenta además con el Museo Diocesano, en la Piazza del Duomo, en él podéis encontrar entre una diversidad de obras de arte: La Annunciazione de Fra Angelico y la Comunione degli Apostoli de Lucca Signorelli. Aprovechamos para refrescarnos en una heladería que lleva por nombre un título evocador de la cinematografía italiana, Dolce Vita, en el nº 71 de la Via Nazionale. Nuevamente al coche para seguir hasta Siena, 68 km, por el camino se observa su situación entre dos colinas rodeada de plantaciones de olivos y viñedos de los que se elabora el Chianti. Es una de las ciudades más hermosas de la Toscana, archiconocida por la fiesta del Palio. Ésta fiesta es una carrera hípica en la que participan las 17 “contrade” o barrios de Siena y se corre en la Piazza del Campo. Podéis aparcar en la Piazza del Mercato y en pocos minutos estaréis en ella. Por cierto se celebran dos Palios, el 2 de julio se corre el Palio di Provenzano (en honor a la Virgen de Provenzano) y el 16 de agosto el Palio dell’Assunta (en honor de la Asunción de la Virgen). Al pasear por la ciudad y pasar por sus “contrade” observad las placas con figuras que distinguen sus nombre: oca, delfín, oruga, jirafa, ganso, etc. Es imprescindible visitar la Piazza del Campo en forma de hemiciclo y dividida en nueve partes (o quesitos), donde se desarrolla el Palio. Entre las construcciones que la rodean: – El Palazzo Comunale, llamado Palazzo Pubblico en Siena, con su inseparable Campanile o Torre del Mangia de 102 m. de altura y a sus pies la Cappella di Piazza. – La Fonte Gaia, en el quesito central, con una serie de relieves escultóricos (en la actualidad son copias) – El Palazzo Chigi-Zondadari. Qué ver en la ciudad: – Santa Maria Assunta (Sta.Mª. de la Asunción) es el Duomo (catedral) de Siena, una de las iglesias más representativas del estilo románico-gótico italiano. – El Palazzo Piccolomini o Palazzo delle Papesse (de los Papas), la muestra más régia del renacimiento de Siena, hoy Centro de Arte Contemporáneo. Frente a la universidad. – La Pinacoteca Nacional. instalada en el Palazzo Buonsignori, con las pinturas más destacadas de los artistas sieneses. – La Fortezza Medicea, fortaleza construida para los Medici. – En Siena también se asienta una de las Universidades más antigua de Europa. Irremisiblemente hemos de seguir camino. Como suele ocurrir, en un viaje se han de marcar prioridades y en este caso sacrificamos una visita exhaustiva a Siena para ampliar el recorrido a otras poblaciones de la llamada “Ruta del Chianti”. Después de 38 km, tal como ya os avancé, llegamos a la guinda del pastel, San Gimignano delle Belle Torri. Dejamos el coche en uno de los aparcamientos exteriores a la ciudadela, donde se sitúa el núcleo de población más antiguo. Precio del aparcamiento, 4 euros por 2 horas. Entramos por la Puerta de San Giovanni y retrocedemos unos siglos en el tiempo. Como en otras poblaciones italianas las familias nobles competían en construir la torre más alta, la mayoría de ellas acabaron cayendo por las guerras o con el paso del tiempo, pero en San Gimignano de 72 torres se conservan 14. Estos precursores de los rascacielos se levantan sobre el pueblo ofreciendo una visión extraordinaria. Observad bien la guía y escoged, aquí va una selección de lugares para visitar: – La Via San Giovanni que da acceso a la población y la de San Matteo, son las más importantes del lugar. – La Torre Grossa (54 m.) es la más alta, desde la que se divisan fantásticas vistas de San Gimignano y sus alrededores; o la Torre Rognosa (50 m.), frente al Duomo. – La Collegiata situada en la Piazza del Duomo, interesantes los frescos de la Capilla de Santa Fina y la Anunciación junto al Baptisterio. – La Iglesia de San Agustín, es digno de admirar su interior Rococó. – El Palazzo del Popolo donde visitar el Museo Civico, con una estupenda pinacoteca. – El Museo San Gimignano 1300 nos explica diferentes aspectos del Medioevo en la Toscana. – Además, tienen el honor de haber creado el Museo de la Tortura y el de La Pena de Muerte, con todos los útiles relacionados con estos “trabajos”. Cenamos en el Ristorante La Stella, en el nº 77 de la Via San Matteo. Su especialidad son los platos de jabalí
Descubriendo… La Toscana I (Italia)
A principios del año 2010 cuatro amigos andábamos buscando una opción interesante para el verano. Ya avanzado el año cayó en nuestras manos la publicidad de Grimaldi Lines en la que promocionaba sus líneas. Entre ellas vimos la posibilidad de llegarnos a La Toscana, el precio del trayecto de Barcelona a Livorno era más que interesante, y además podíamos volver desde Civitavecchia con un crucero más grande, así podríamos comparar la confortabilidad de los dos. Puerto de Barcelona Precio total ida y vuelta de cuatro pasajes en camarote y coche incluido, 200 euros. Esto prometía, ya que nuestro presupuesto no pretendía ser excesivamente alto. Dicho y hecho, el día 21 de agosto a las 23,59 zarpamos con el Cruise Firenza. Pequeño pero confortable para pasar más de 19 horas a bordo. Día 1 Atracamos en Livorno por la tarde, lo que nos permitía llegar a Pisa a una hora aceptable. Teníamos solo 24 km. por delante, la Vía Aurelia Sur nos puso en Pisa en escasos minutos. El Hotel AC Pisa en el nº 20 de la Via delle Torri, con reserva online a buen precio, nos permitió asearnos y cambiarnos de ropa para pisar por primera vez las calles de esta ciudad bañada por el río Arno, cercano al hotel. Primer objetivo inmersión en la gastronomía italiana, en la Panineria Vinería Il Crudo, en el nº 7 de la Piazza Cairoli, a pocos metros del hotel. Aunque parezca mentira el viaje cansa y no nos apetecía andar mucho. Mañana será otro día. Pisa Día 2 Comienza un nuevo día en Pisa, primero el desayuno con el “succo d’arancia”, una pasta y el “capuccino” – que no falte -, hoy nos espera un buen paseo. No olvidéis que en el centro de estas ciudades todos los aparcamientos son de pago y que en algunas de éstas se ofrece un parking gratuito en las afueras, con un servicio de autobús lanzadera hasta el centro. Sin duda hay mucho que ver pero es mejor que tengáis una idea de lo que os interesa visitar. Piazza dei Miracoli (Pisa) Llegamos a la Piazza dei Miracoli (Plaza de los Milagros) o Piazza del Duomo (Plaza de la Catedral), una amplia área amurallada en el corazón de la ciudad. En ella hay cuatro edificios religiosos: · El Duomo (La Catedral) · La Torre Inclinada de Pisa (el campanario de la Catedral) · El Baptisterio · El Camposanto Monumental Si deseáis visitar monumentos en Italia, como en todas partes, deberéis rascaros el bolsillo y armaros de paciencia para hacer cola. Podéis comprar los billetes por internet. Los de la Torre inclinada cuestan unos 17 euros y dan hora de entrada. Antes del mediodía interesa llegar a Lucca, a 23 km. de Pisa por la SS 12. Lucca está enclavada en un entorno maravilloso como son los Apeninos Tosco-Emilianos y el extraordinario Parque Natural de los Alpes Apuanos, con el Monte Pisano (1.495 m). Es una ciudad amurallada, con más de 4 km. de extensión, en la que todavía se preserva su trazado urbano diseñado por los romanos en el año 177 a.C. Via del Fosso (Lucca) Lucca fue la cuna del compositor Giacomo Puccini, su casa está abierta al público. A destacar la amalgama de estilos arquitectónicos que la enriquecen, desde el medieval al art noveau. La Chiesa di San Michele o la Chiesa di San Frediano, son algunos ejemplos. Por cierto, si quereis probar un producto típico de Lucca, éste es el Buccellato di Lucca, un pan dulce anisado a base de pasas. Nosotros nos tuvimos que conformar viéndolo en el escaparate. Así que para vencer el apetito buscamos un lugar mientras disfrutamos de la ciudad. Cerca de la carretera que se convierte en vía de circunvalación, en el nº 3 de la Via Pescheria se encuentra la Osteria del Neni. La encontramos al azar, ya que no teníamos información de un lugar para comer. Es necesario advertir que en los restaurantes de Italia se cobra cubierto, 1,5 o 2 euros suele ser normal. A veces te reciben con un aperitivo, atención no suele ser un obsequio, ya que después lo cobran. Desde aquí directos a Firenze (Florencia) hay 85 km. y hemos de llegar antes de anochecer. Pasamos por Montecatini donde nacieron Giuseppe Verdi, Ruggero Leoncavallo y Luigi Pirandello, y cerca de Pistoia y Prato. Por fin Florencia, cruzada por el río Arno, aquí pasaremos dos días con la intención de conocerla lo mejor posible. Es una de las mejores ciudades europeas para los amantes del arte, son imprescindibles de visitar: · El Duomo, con la Catedral de Sta. Mº. in Fiore y el Campanile (su campanario) · La Galleria dell’Accademia, donde se encuentra el David de Miguel Ángel · El Palazzo Pitti y los Jardines de Boboli, cerca del Ponte Vecchio · La Galleria de los Uffizi · La Iglesia de la Santa Croce contiene los sepulcros de: Galileo Galilei, Michelangelo y Maquiavelo. e innumerables obras de arte. Ponte Vecchio (Firenze) Nuestro centro neurálgico es nuevamente un Hotel AC el Hotel AC Firenze. Cenamos en la Trattoria Masò, en el nº 10 de la Via Maso Finiguerra, que se encuentra cerca de la bellísima iglesia de Sta. Mª. Novella, buena comida en un confortable comedor exterior a pie de calle y sin prisas para echarnos. Día 3 Buenos días Florencia!! Tras el consabido desayuno, la ciudad nos espera. Visitamos el Duomo y su compañero inseparable el Campanile (de Giotto). Dicen que hay 414 escalones hasta lo alto, no los contamos pero llegamos casi sin resuello y muy acalorados. Las vistas valen la pena, desde aquí se ve toda Florencia. Creo recordar que la entrada cuesta unos 6 euros. Vistas desde Il Campanile de Giotto (Firenze) Después del esfuerzo y de recrearnos en el Duomo, a recobrar fuerzas en Il Latini, via dei Palchetti 6/r (Palazzo Rucellai). En este caso fue sugerencia de uno de los integrantes del grupo. Típico restaurante turístico recomendado en todas las guías, platos destacados: las sopas y
Descubriendo…Castilla y León (VIII) – Soria II
Como decíamos en la presentación de este capítulo hoy recorreremos: el Embalse de la Cuerda del Pozo, un mar de agua dulce en el corazón de Soria; la Laguna Negra, al parecer sin fondo y con una leyenda intrigante; Soria la capital de provincia más pequeña y menos poblada de España; y Numancia el sitio más largo y cruento de la historia.
Descubriendo…Castilla y León (VII) – Burgos
En nuestro recorrido por las tierras que pisó el Cid, nos adentramos en un renombrado recinto conventual, Santo Domingo de Silos, visitado por innumerables gentes venidas de lugares recónditos, para admirar sus estancias y el canto gregoriano de los monjes que lo habitan. Además de recorrer Burgos, visitaremos los escenarios de la película de Sergio Leone, El Bueno, el Feo y el Malo, rodada en 1.966 con Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach. Saliendo del hotel y siguiendo la N-234 dirección Burgos llegaremos a la ciudad milenaria de Salas de los Infantes, situada en el valle del río Arlanza entre el Sistema Ibérico y la Sierra de la Demanda. El municipio es rico en yacimientos cuyos restos figuran en su Museo Paleontológico, con importantes muestras del Paleolítico, Edad del Bronce, Edad del Hierro y vestigios de una calzada romana. Deambulando entre sus calles podemos observar viejas casonas con escudos nobiliarios y casas serranas con chimeneas encestadas donde se ahúman los jamones y chorizos. Además nos ofrece itinerarios como: la visita al Pico y Fuerte de San Carlos, con una torre cilíndrica aún en pie; el bosque de sabina albar, refugio de variada fauna y de una numerosa colonia de buitres leonados, en Peña Carazo; la iglesia y una pared del Convento Franciscano de Ntra. Sra. de los Lirios de Alveinte, abandonado en 1.835; y las espectaculares formaciones rocosas de Las Calderas. Desde Salas de los Infantes tomaremos dirección Sur por la N-234 con dirección a Hacinas, a la izquierda la BU-903 hasta llegar a Carazo y de allá a Santo Domingo de Silos. Santo Domingo de Silos, en la ribera del río Ura, conserva un interesante conjunto monumental que incluye restos de murallas, algunas casonas blasonadas, una iglesia gótica, el Museo de los Sonidos de la Tierra, –que expone instrumentos musicales de los cinco continentes– y, principalmente, el monasterio del mismo nombre que le da fama. Bajando por la calle de La Cadena hay un aparcamiento frente a la entrada de visitantes. Esta abadía benedictina se encuentra en el denominado camino del Cid; es sabido que el monasterio se hallaba ligado a Rodrigo Díaz de Vivar y a su esposa Jimena, ya que estos donaron heredades cuando se estaba construyendo el claustro considerado una de las obras maestras del románico español. Un primer monasterio data de la época visigótica, s.VII, se desvanece durante la ocupación musulmana y no se registran datos hasta el s.X. Desaparecido Almanzor, en el año 1.002, el monasterio resta en un estado lamentable, hasta que en 1.088 con el abad Domingo se inauguró la iglesia románica, el claustro que aún perdura y las dependencias monacales. A su muerte, siendo nombrado santo, se puso el monasterio bajo su advocación pasando a ser Santo Domingo de Silos. A partir del s.XVIII se amplían sus instalaciones y derriban sin ningún miramiento el templo románico, alzando en su lugar el actual de estilo neoclásico. De aquel restan algunos vestigios y el claustro que se salvó por falta de recursos para ser demolido. Éste es de doble planta siendo considerado una de las joyas del románico, en especial los 64 capiteles del claustro bajo, los relieves de las caras interiores de las cuatro pilastras en los ángulos de la galería y el artesonado mudéjar que sólo se conserva en parte. El monasterio es una joya viva que debe admirarse por su esplendor, junto al canto gregoriano con el que acompañan los oficios religiosos, ambos perpetúan la afluencia de viajeros. Ha destacar su biblioteca con más de 160.000 volúmenes, la botica creada en 1.705 y el museo con una importante colección de obras de arte. Para comer, en la Plaza Mayor frente al monasterio hay varios mesones que os ofrecerán asados en horno de leña y productos de la tierra, acompañados de un buen vino, a precios interesantes. Es necesario reservar mesa ya que debido a la afluencia de visitantes pueden haber problemas a según que horas. Finalizada la visita desandamos el camino hasta Hacinas y de allá por la N-234 a Hortigüela, dirección Burgos, en el interior del pueblo se toma el desvio a Covarrubias y después de 3,5 km justo al girar a la derecha llegamos al escenario de una de las escenas de la película de Sergio Leone: El Bueno, el Feo y el Malo. Allá donde se domina al rio Arlanza se filmó la batalla del rio Langston. Leone rodó la película utilizando varios escenarios de la Sierra de la Demanda, en San Pedro de Arlanza se ubicó un hospital militar y el cementerio de Carazo era el de Sad Hill. El resto de la película se rodó entre Almería, Granada, Madrid, Durango (México) y los estudios Elios en Roma. De nuevo en la N-234 reanudamos el camino hacia Burgos que bañada por el rio Arlanzón fue fundada a finales del s.IX y en apenas unos siglos se convirtió en capital del Reino de Castilla. En Saldaña de Burgos la N-234 enlaza con la A-1 (E-5) que nos llevará por la calle de Madrid hasta el río, aquí procuraos aparcamiento ya que el Puente de Santa María que cruza el río es peatonal. Justo al cruzar este puente al frente veréis el Arco de Santa María, uno de los monumentos más conocidos y emblema de la ciudad, es una de las antiguas doce puertas ya desaparecidas de acceso al Burgos de la Edad Media. Puerta concebida como arco triunfal realizada en el s.XVI en honor de Carlos I, donde figuran los personajes mas destacados de la historia local de la época. Al pasar la puerta, en la calle Nuño de Rasura, se encuentra la Oficina Municipal de Turismo. Como Burgos posee un importante patrimonio será necesario seleccionar de entre los folletos que nos facilitarán, los que se adapten al tiempo que podáis dedicar a la visita. Sin duda no podéis obviar la Catedral de Santa María, al lado de la oficina en la Plaza de San Fernando, uno de los exponentes del gótico y considerada
Descubriendo… Londres (VII) con Charles Dickens
En la ciudad de Portsmouth, situada en la costa sur de Gran Bretaña, el día 7 de febrero de 1812 nació Charles Dickens. Sus primeras obras no vieron la luz hasta 1837 cuando comenzó el reinado de Victoria I, tatarabuela de la actual monarca Isabel II. Este celebre novelista es considerado el más importante escritor victoriano que dominó con maestría la narrativa, mezclando con ingenio realidad y fantasía, a la vez que con su fina ironía realizaba una crítica social muy aguda de los políticos y las instituciones de la época. Conmemorando los 200 años de su nacimiento vamos a recorrer Londres de su mano, por los lugares que el frecuentó y fueron retratados en sus obras. Camden y el Regent’s Canal Después de pasar por Somerset House en el nº 10 de Nolfolk St de Londres, al norte de la hoy Strand St donde transcurriría más tarde parte de su vida, y de Chatham en el condado de Kent donde estudió unos años, en 1823 la familia se estableció definitivamente en Londres en el nº 16 de Bayham St. cerca de Regent’s Park, en el que era un suburbio obrero, Camden Town. Aquí a principios del s. XIX solo habían campos atravesados por el río Fleet, pero Charles Pratt Conde de Camden y algunos socios comenzaron a urbanizar la zona. Para ello se valieron de trabajadores venidos de Irlanda, mano de obra barata debido a la hambruna que pasaban, canalizando el río para construir los canales y más tarde tendiendo la línea férrea, hasta llegar a transformar toda la zona. Para el imperio británico la “época victoriana” del que algunos historiadores marcan su inicio en 1832 antes de la coronación de Victoria I, reinado que duró 64 años, fue el comienzo de la revolución industrial, la expansión del ferrocarril y de significativos cambios sociales. Más información en www.camdentown.co.uk Puente de Southwark Charles comenzó a estudiar tarde, aunque se pasaba mucho tiempo en la biblioteca donde a los nueve años gustaba de leer o mejor devorar novelas picarescas, de aventuras y caballerescas. Por avatares de la vida tuvo una adolescencia dura, motivada por la condena por morosidad de su padre en la prisión de deudores de Marshalsea donde compartió celda con su familia, posibilidad establecida por ley. Mientras Charles fue acogido en una casa de Little College St y acudía los domingos a visitar a su familia en la prisión. Este complejo carcelario en la orilla sur del río Tamesis, en Southwark fue cerrado en 1842 y gran parte demolido en la década de 1870. Actualmente de él solo queda el límite sur de la prisión, en el que se ubica una biblioteca. Charles, al que esta experiencia le marcó de por vida e influyó en sus argumentos, escribió: “Se ha ido, pero el mundo no es peor sin él”. Trafalgar Square Strand St une Trafalgar Square con Fleet St, allí a los doce años empezó a trabajar en una fábrica propiedad de la familia de su madre, Warren’s Blacking Factory en Hungerford, la actual Charing Cross, pegando durante diez horas diarias etiquetas en latas de betún para calzado por seis chelines a la semana; de ahí su obstinación en denunciar la miseria y explotación que sufría la clase proletaria y los niños en particular. Tras la excarcelación de su padre, pasaron a vivir en Somers Town, al sur de Camden Town. Charles entonces esperaba que su madre le hiciera dejar el trabajo, lo cual no sucedió y le causó una gran decepción. Finalmente con la intercesión de su padre abandonó la fábrica, matriculándole en la Wellington House Academy donde reanudó sus estudios en 1824. Nuevamente en 1827 debido a las deudas fueron desalojados de Somers Town y Charles se vió obligado a dejar los estudios. Después de su paso por diversos trabajos relacionados con la abogacía, administración de justicia, prensa e interesarse por el teatro, pronto sería reportero parlamentario del Mirror of Parliament, propiedad de su tío John Henry Barrow, y además administraba y editaba el periódico. A finales de 1833, apareció un ensayo en Monthly Magazine titulado Una Cena en Poplar Walk y en 1834 redactaba Viñetas de Londres para el Evening Chronicle y Bell’s Life in London bajo el seudónimo de Boz. Charles se casó en 1836 con Catherine Hogarth, hija del director del periódico, y en este mismo año publicó una colección de relatos titulada Los apuntes de Boz y firmó un acuerdo con Richard Bentley para editar el periódico Bentley’s Miscellany, que pretendía ser la publicación más importante de su época, donde presentó por entregas Los Papeles Postumos del Club Pickwick. La entrega consistía en publicar una historia capítulo a capítulo, comparable hoy con las series televisivas, cuyos lectores esperaban con ansias los desenlaces planteados en cada uno de los episodios; los vendedores cantaban a voz en grito los titulares y los clientes se afanaban en averiguar el destino de los sufridos protagonistas. Desde 1837 hasta 1839 Charles vivió en el nº 48 de Doughty St en Bloomsbury al sur de Camden Town, donde hoy se encuentra el museo que lleva su nombre. Este fue un lugar importante en su vida: aquí nacieron dos de sus hijas y escribió Oliver Twist y Nicholas Nickleby. La abandonó debido al crecimiento de su numerosa familia, llegó a tener diez hijos, siendo comprada por la fundación Dickens en 1923 inaugurándose el museo en 1925. La publicación de Oliver Twist le causó más de un quebradero de cabeza, ya que a Fagín el pérfido jefe de la banda de delincuentes le nombra como “el judío” en muchas ocasiones, lo que provocó críticas que le tachaban de antisemita y racista. Más al sur en Clerkenwell hoy uno de los lugares más snobs con locales de diseño, era considerado uno de los barrios más peligrosos de Londres, en Saffron Hill St, entonces frecuentado por ladrones de poca monta y asesinos que fue conocido como “el pequeño infierno”, tenía su guarida Fagin. El popular pub Jerusalem Tavern en el nº 55