La mañana del cuarto día del viaje por Lisboa la dediqué a las compras de productos lisboetas. Así que después de tomar un buen desayuno en el hotel me dirigí nuevamente al Mercado Municipal Da Ribeira y luego pasé por una de las tiendas de conservas más conocidas de Lisboa, la Conserveira de Lisboa, en el 34 de la Rua dos Bacalhoeiros. Seguidamente, en la tienda Napoleâo Wine Shops (Rua dos Fanqueiros, 70) compré el Ginja o licor de cereza (Ginja Serra Est · 8,49€). Ésta tienda efectúa envíos internacionales e incluso podéis comprar por internet. Después un paseo matutino por la Baixa. Una de las especialidades a tomar en Lisboa son sus limonadas y para ello os recomiendo la ‘Cervejaria Nova Pombalina” (le llaman ‘O Rei das limonadas’), en Portugal es habitual tomar a cualquier hora un buen plato de sopa, acompañado de un bocadillo de carne, lo que podríamos llamar el ‘brunch portugués’. Yo opté por una rica limonada y un par de croquetas para calmar el apetito. Siguiendo con las compras en Manuel Tavares, en el nº 1 de la Rua da Betesga. Es una tienda colmado de ultramarinos y vinos, similar al Colmado Quílez en Barcelona. Un alto para la comida. Hay muchos sitios en Lisboa para comer un sencillo menú por unos 7€, Pastelaria Verona, en el 203/205 de la Rua dos Fanqueiros. Por este precio te sirven: sopa, sobremesa o plato del día (unos pinchos de pescado), pan, bebida y café. Sigo con las compras, unos Pasteis de Belem en la Antiga Confeitaria de Belem, y Abacaxi (piña) en Pingo Doce, cadena de supermercados con todo tipo de productos. Sigo el paseo, cae la noche y me apetece tomar una cerveza y un bocadillo de carne, en la Rua Principal. Día 5 Hoy es el último día en Lisboa. Tomaré el desayuno en un lugar emblemático la Pastelaria Casa Brasileira, en el 267 de la Rua Augusta. Bocadillo de carne asada y una cerveza Imperial por 6€. Después voy a disfrutar de un paseo matutino, descendiendo por la Rua Augusta, la Rua de Conceiçao, hasta la Rua Largo da Sé llego a la catedral de Lisboa, la iglesia más antigua de la ciudad. Santa Maria Maior de Lisboa o Sé de Lisboa, tiene el honor de ser uno de los edificios que ha sobrevivido a los terremotos que asolaron Lisboa. Aunque en el de 1755 se vió seriamente afectada, hoy se encuentra totalmente restaurada. Voy de vuelta al centro de la ciudad, para ello me dispongo a tomar el metro en dirección al Parque Eduardo VII para dar un último paseo por uno de los parques más emblemáticos de Lisboa. La Avenida Liberdade culmina en la Plaza del Marqués de Pombal, y sobre ella se encuentra éste parque. Son 25 hectáreas que albergan tres umbráculos o estufas en portugués: la Estufa Fría, situada sobre una antigua cantera de basalto, con la orografía y plantas de Asia, América del Sur y Australia; la Estufa Quente (Caliente) con plantas de clima tropical; y la Estufa Doce (Dulce) que alberga una colección de cactus. Precio de la entrada 3,10€. También se encuentra en este parque el monumento al 25 de abril, conmemorativo de la revolución de los claveles, y diversos equipamientos. Es hora de comer, de nuevo tomo el metro hasta Rossio. Ya os había hablado del ‘Restaurante O’Bacalhoeiro’ comparte cocina con el ‘Restaurante A Licorista’, en el 222-224 de la Rua dos Sapateiros. como en la primera visita estuve en el primero, quise visitar a su hermano gemelo. En este caso el plato estrella fue un buen Bacalhau Minhota (Bacalao con patatas y cebolla) que, con vino, agua, fruta y café, la cuenta ascendió a 15,85€. A las 18h. me dirijo al aeropuerto. Vuelta en avión a las 20:30h. Adeus Lisboa. Hasta siempre!!
Descubriendo… Lisboa (II)
En mi segundo día en Lisboa, hoy voy a visitar dos de los monumentos más emblemáticos: el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém. Dia 2 Después de desayunar en el hotel, tomo el metro hasta Rossio (línea verde) y allí el tranvía 15 que directamente me llevará al barrio de Belém (parada Monasterio). Os recomiendo que vayáis a primera hora para evitar la masificación de turistas que se produce a media mañana. Pero antes, os aconsejo que hagáis un alto en el camino para visitar la Antiga Confeitaria de Belém y tomar un café solo (bica) y la especialidad de la casa: ‘Pastéis de Belém’ o ‘Pastéis de Nata’, son pequeñas pastas de hojaldre con crema, cuya receta aún hoy es secreta. Dicen que estos son los originales. Después de este dulce refrigerio, comienzo la visita por la Iglesia, la entrada es gratuita, y después el Monasterio y la Torre de Belem (10€ entrada combinada). En el Monasterio de los Jerónimos invirtieron casi un siglo en su construcción, se levantó para celebrar el regreso del navegante Vasco da Gama de su primer viaje a la India, aquí reposan sus restos. Al entrar en la Iglesia fijaros en las delgadas columnas octogonales que mantienen la bóveda de la nave central. Del Monasterio, no dejéis de visitar el imponente claustro de tres niveles. Voy andando hasta la Torre de Belém que se encuentra a orillas del estuario del Tajo. De camino, pasando por la Praça Império, puedo contemplar el Monumento aos Descubrimentos, en el que sobre una carabela figuran 33 personalidades, todas ellas relacionadas con los descubrimientos: frailes, reyes, navegantes, escritores, cartógrafos, … En lo alto del monumento hay un mirador al que se puede subir por el módico precio de 3€. Después, por la Avenida Brasilia me dirijo a la Torre de Belém, magnífica fortificación construida como torre de defensa que comprende torre y baluarte. De vuelta tomo el autobús 714 hasta Pl. Figueroa / Pl. Comercio. La primera intención era comer en el restaurante “O Farta Brutos” pero por la hora tuve que improvisar. He aquí el gran descubrimiento gastronómico de Lisboa, el ‘Restaurante A Licorista/O’Bacalhoeiro’ en el 222-224 de la Rua dos Sapateiros, ganador del reconocimiento Trip Advisor 2012. En realidad son dos restaurantes del mismo dueño comunicados entre sí. Aquí me decidí por un menú compuesto de: bacalhao, pan, queijo, vino, postre y café por 18€. La improvisación dió su fruto!!. Certificado de excelencia. Ah, y me invitaron a un chupito de cereza (bebida típica de Lisboa). Por la tarde decido visitar una de las zonas más nuevas de la ciudad: el Parque de las Naciones. Para ir hacia allí tomo el autobús 259/279 en dirección estación Oriente. Pero, no os lo aconsejo, demasiada vuelta, es mejor tomar el metro que os dejará en la misma estación, obra del arquitecto español Santiago Calatrava. Pasear por todo el parque es un buen trecho, os recomiendo que llevéis agua (aunque la podéis comprar por el camino, eso sí un poco cara). Es como pasear por todo el paseo marítimo de Barcelona, ya que se encuentra a orillas del río Tajo. De hecho, mucha gente va a hacer deporte (bici, running,…). El Parque de las Naciones se construyó en el año 1998 para celebrar la Exposición Mundial. Para ello se transformó una zona industrial. Hoy se conservan algunas construcciones realizadas para la exposición, algunas transformadas para otros usos. Podéis ver: la ya citada Estación Oriente, el Oceanario, el puente Vasco da Gama (el más largo de Europa), la torre Vasco da Gama (un edificio en forma de vela y el más alto de Lisboa, el teleférico (que recorre todo el parque), … Por cierto, es curioso que los dos puentes de acceso a la ciudad, 25 de Abril y Vasco da Gama, son de peaje en sentido Lisboa. El 25 de Abril, 1,65 €, y el Vasco da Gama, 2,50 €. Como ya os había comentado es un palizón, pero interesante de ver. Ya sin resuello tomo el Metro con dirección al hotel. Una buena ducha y a cenar. Dia 3 Buenos días Lisboa. Desayuno en el Hotel y tomo el metro hasta Cais do Sodré, donde parte el ferry hasta Cacilhas para visitar el Cristo Rei. Precio viaje i/v 3€ (1,75€ y 2,80€). Antes de embarcar visito el Mercado Da Ribeira Nova donde, en el primer piso, los domingos se instalan paradas de coleccionistas: sellos, monedas,… El trayecto en el ferry hacia Cacilhas es corto. A la llegada tomo el autobús a Cristo Rei (1,90€ i/v). Cristo Rei es un Santuario Nacional, situado en la población de Almada. La majestuosa imagen con los brazos abiertos situada sobre cuatro pedestales es muy parecida, salvando las distancias, a la del Cristo de Corcovado en Río de Janeiro (Brasil). En la base se encuentra la capilla de Nossa Senhora da Paz. Desde su mirador, objetivo de la mayoría de turistas, se pueden contemplar unas estupendas vistas de Lisboa y comprar recuerdos. Allí adquirí un libro de recetas de la cocina lisboeta, As grandes receitas das Familias Portuguesas de Filipa Vascondeus. Entrada al Cristo Rei, 5€. De vuelta a la estación de Cais do Sodré, os aconsejo visitar el supermercado y ‘take away’ de la cadena ‘Pingo Doce’, al estilo Opencor, pero con muchos más productos y a un precio bastante más asequible. Si coincide con un fin de semana de verano, podréis ver largas colas de lisboetas que toman el tren para dirigirse a la playa. Mediante la línea verde llego a la estación de Rossio, y en la Pastelaria Café Gelo – situada en la Praça Dom Pedro IV – aprovecho para tomar un pequeño refrigerio: café y pastéis de Belém. Quiero desplazarme a Sintra, población de gran riqueza arquitectónica y paisajística que se considera visita imprescindible al viajar a Lisboa, dista 30 km. El tren a Sintra parte a las 13:38h. (consultar precio). El viaje tiene una duración de unos 30-40 minutos. Al llegar a
Descubriendo… Lisboa (I)
Por diversas circunstancias las vacaciones del 2012 las hice solo. No tenía una idea concreta, así que me dispuse a buscar opciones por internet. Objetivo: encontrar un destino económico. Barajando posibles ciudades, quedaron dos: Roma o Lisboa. Al disponer de pocos días y tener un presupuesto muy ajustado, me decidí por Lisboa. Los días pasan lentamente pero, por fin ha llegado el día de partir. Terminal 1 del Aeropuerto de Barcelona. Mi compañero de viaje, el móvil, donde tomaré notas para la web. Mostrador de facturación de la compañía TAP, sin problemas. Ya en el control de acceso, un joven, al parecer ruso y con un inglés básico, no se aclara con la empleada. Ella solo habla español, y segundos más tarde, me veo intentando explicar al ruso que ha de facturar el equipaje antes de pasar el control. Quizás vió tanta cola en facturación que quiso ganar tiempo… Diría que también llevaba alguna cerveza de más. Zona C según la pantalla informativa. Como en toda la terminal te abruman con tanta tienda y restaurante. Como tengo tiempo aprovecho para tomar un Drunch, algo así como merienda-cena. Lo mismo que el brunch pero por la tarde, jejejeje. Qué tal unos pinchos en el Lizarran? Mientras tomo notas informan que el embarque se efectuará en la puerta C72. Ohhhh, no es ninguna de los números de LOST. Os acordáis? 4 – 8 – 15 – 16 – 23 – 42. Menuda memoria la mía!! Me esperan unas 2 horas de vuelo que aprovecharé para ordenar la información que dispongo de Lisboa. El tiempo en Lisboa parecido al de aquí. Os dejo, al parecer ya embarcamos!! El primer contacto con el portugués ha sido un poco ininteligible jejejej. Es curioso, a pesar de ser un trayecto corto, al ser internacional la TAP nos han ofrecido un helado Hagen Dasz, café y agua,. Bueno el café ha venido con el pack porque no entendía a la azafata y yo le repetía hasta la saciedad que si, que si, … 😀 Ya en el aeropuerto de Lisboa, voy a recoger la maleta. Ha ido rápido ya que el vuelo iba casi vacío. Me dispongo a localizar la estación de autobuses, ya que al llegar a las 11 de la noche sólo funciona el autobús nocturno. En la búsqueda veo una M de Metro, en el stand de información turística me confirman que hay una estación de la línea roja de Metro y que, además, me lleva directa al hotel donde he de alojarme. En el hotel me indican que la estación de metro del aeropuerto se abrió apenas hace unos días. Ya en el acceso, llega el momento de comprar los billetes. Como en la mayoría de ciudades europeas se aconseja adquirir una tarjeta-bono que suele ser más económica: · Tarjeta ‘Viva Vagem’ – Esta tarjeta se puede adquirir en los terminales situados en las estaciones de metro. Es recargable con viajes individuales o bien para 24 horas, válida para toda la red de metro, autobuses urbanos de la compañía Carris y elevadores (ascensores urbanos o funiculares). La tarjeta vale 0,50€ y luego se recarga con 5€ para poder viajar durante 24 horas que empiezan a contar desde el primer uso. · Tarjeta ‘7 colinas’ – Igual que la anterior pero esta se compra en las delegaciones de Correos o bien en los estancos. · Tarjeta ‘Lisboa card’– Si vais a estar en Lisboa durante muchos días y tenéis la intención de visitar monumentos o museos puede que os sea útil ya que incluye el transporte y diferentes descuentos para las visitas. Para saber si os resulta interesante, recomiendo que echéis un vistazo a: http://www.disfrutalisboa.com/lisboa-card . En mi opinión si la estancia es de pocos días no merece la pena. Reanudo la crónica. Ya con mi Viva Vagem, la línea roja de metro me lleva hasta Alameda, donde conecta con la línea verde, aquí se encuentra el Turim Alameda Hotel (incluida una cuesta de propina para llegar hasta él). Situado en el 34 de la Av. Rovisco Pais. La zona residencial de la Alameda Dom Afonso Henriques es el lugar ideal si buscas una zona tranquila y llena de comercios. La gran avenida verde del Parque da Fonte Luminosa, cerca de 45 hectáreas, está coronada por la fuente luminosa que le da nombre. En el hotel atienden en castellano, aunque no está de más chapurrear un poco de portugués para caer más simpático. Me instalan en la última planta, la séptima. ¿Porqué será que en la mayoría de hoteles a los clientes singles los alojan en la última planta?. Mejor, ya que desde esta planta las habitaciones tienen un balcón-terraza desde donde se observan unas excelentes vistas de Lisboa. TripAdvisor informaba que éste hotel tenía problemas con la wifi, os puedo asegurar que ya está solventado. Cada planta del hotel tiene su router independiente para ofrecer buena cobertura y gratis. Hacía tiempo que no me alojaba en un hotel con buen acceso gratuito de internet. Ahora a descansar mañana empieza la ruta. Día 1 Antes, sólo unas líneas para situaros en Lisboa. Es una ciudad de origen volcánico, en el estuario del río Tejo (Tajo) y, como Roma, sobre siete colinas, con unas calles tan empinadas que no permiten el paso de vehículos. Por ello utilizan, tranvías, funiculares y hasta un elevador. Dividida en barrios, los cinco más importantes son: Baixa, Chiado, Bairro Alto, Alfama y Belém. Empiezo visitando la Baixa y lo hago utilizando la línea verde del metro hasta la estación de Baixa-Chiado. Las calles cercanas de la estación se encuentran entre el Bairro Alto y Baixa, ubicadas en pendiente. En esta zona, llamada Baixa Pombalina, se localizan las más conocidas marcas de ropa y los grandes almacenes. Bajo por la calle Nova do Almada, acercándome al estuario del Tajo hasta llegar a la Praça do Comércio donde se levanta la estatua ecuestre del rey de Portugal, José I. Esta es una de las plazas más importantes de la ciudad, y